The Only Living Pickpocket in New York — Un retrato melancólico de una ciudad que cambia

John Turturro ofrece una interpretación extraordinaria en The Only Living Pickpocket in New York, un thriller criminal que encuentra en la melancolía de su protagonista y en la autenticidad de su universo sus mayores virtudes.
The Only Living Pickpocket in New York (2026)
Puntuación:★★★½
Dirección: Noah Segan
Reparto: John Turturro, Giancarlo Esposito, Will Price, Tatiana Maslany
, Steve Buscemi y Jamie Lee Curtis
***screening de prensa***

Harry Lehman todavía sabe reconocer un buen bolsillo, calcular el momento exacto para acercarse a un desconocido y desaparecer antes de que alguien note que le falta la cartera. El problema es que Nueva York ya no está hecha para carteristas como él. A punto de cumplir 70 años, este ladrón de la vieja escuela intenta sobrevivir en una ciudad donde el efectivo escasea, los teléfonos pueden rastrearse y hasta los delincuentes parecen necesitar actualizarse. A partir de este personaje, Noah Segan construye un encantador relato criminal que combina humor, melancolía y una mirada afectuosa hacia una ciudad que también parece estar dejando atrás a quienes alguna vez formaron parte de su identidad.

Harry sigue aferrado a sus métodos: trabaja a mano, busca carteras, relojes y joyas, y evita cualquier cosa que implique tarjetas o tecnología. No es un hombre particularmente interesado en acumular objetos; muchas de las cosas que roba terminan regaladas o desechadas. Lo que necesita es dinero para cuidar a su esposa, enferma y postrada en cama. En ese recorrido nocturno por las calles de Nueva York, un golpe aparentemente rutinario lo lleva a quedarse con una memoria USB perteneciente a Dylan Diamond, un joven heredero de una peligrosa familia criminal. Harry no tiene idea de lo que contiene ni de su verdadero valor, pero pronto descubre que varias personas están dispuestas a hacer cualquier cosa para recuperarla.

Lo que sigue es un recorrido por los cinco distritos de la ciudad, mientras Harry intenta escapar de quienes lo persiguen y encontrar una salida a una situación que lo supera. La amenaza también lo obliga a reencontrarse con su hija, de quien está distanciado, y a revisar algunos asuntos de su pasado. Segan utiliza este conflicto como punto de partida para construir un thriller que, aunque tiene momentos de tensión y giros ingeniosos, encuentra su mayor interés en el personaje y en el mundo que lo rodea.

John Turturro sostiene la película con una interpretación extraordinaria. Su Harry es un hombre astuto, reservado y lleno de contradicciones, pero también alguien cuya vulnerabilidad aparece en los pequeños gestos. El actor consigue transmitir el cansancio de una vida entera dedicada a sobrevivir al margen de la ley, sin convertir al personaje en una figura caricaturesca ni buscar una simpatía fácil. A su lado, Steve Buscemi aporta una presencia entrañable como ese viejo amigo que todavía se mueve en los mismos códigos, mientras Giancarlo Esposito, Tatiana Maslany, Karina Arroyave y Jamie Lee Curtis completan un reparto que contribuye a darle profundidad a este universo.

Uno de los mayores aciertos de la película está precisamente en la manera en que retrata a estos personajes que parecen haber quedado fuera de su tiempo. No se trata únicamente de delincuentes envejecidos, sino de personas que construyeron su identidad alrededor de un oficio, unas reglas y una forma de relacionarse con la ciudad que ya casi no existen. Incluso el policía interpretado por Esposito parece pertenecer a ese mismo mundo: más que un perseguidor, es alguien que conoce a Harry y entiende de dónde viene. Entre ellos existe una familiaridad que habla de otra época, cuando las fronteras entre la ley y quienes vivían al margen de ella podían ser bastante más complejas.

Segan también demuestra un cariño evidente por Nueva York. La película se aleja de las postales turísticas y de los escenarios más reconocibles para recorrer barrios y rincones menos asociados con la imagen habitual de la ciudad. Esa elección le da autenticidad al relato y permite que el entorno tenga una presencia propia. Nueva York no funciona como un simple telón de fondo: es un espacio que cambia, se transforma y deja atrás a quienes alguna vez encontraron en sus calles una manera de vivir. La música, con su aire de otra época y la presencia de «New York, I Love You but You’re Bringing Me Down», de LCD Soundsystem, refuerza esa relación entre el protagonista y una ciudad que parece despedirse de él.

En su tramo final, la historia encuentra algunas de sus mejores decisiones. Los giros no solo permiten cerrar el conflicto criminal, sino que también aportan una dimensión emocional que termina de completar el retrato de Harry. Sin necesidad de recurrir a grandes discursos, Segan consigue que el destino de su protagonista tenga un peso particular, construido a partir de todo lo que hemos conocido de él y de las personas que todavía forman parte de su vida.

The Only Living Pickpocket in New York es, en definitiva, mucho más que una historia sobre un carterista que intenta sobrevivir en una ciudad transformada. Noah Segan construye un homenaje a una Nueva York menos visible, a los códigos de un género y a esos personajes que continúan aferrados a una manera de vivir que parece desaparecer con ellos. John Turturro ofrece una interpretación magnífica y encuentra en la melancolía de Harry el corazón de una película que sabe combinar humor, desencanto y humanidad sin recurrir a sentimentalismos fáciles. Un pequeño relato criminal, cálido y genuino, que encuentra su encanto en aquello que el tiempo no ha conseguido borrar.

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