Anton Corbijn, propone una intriga criminal que juega con el misterio, el humor negro y la ficción literaria alrededor de Patricia Highsmith. Helen Mirren y Alden Ehrenreich destacan con dos interpretaciones magnéticas que sostienen una historia de engaños y manipulaciones.
Maestros del crimen (2026)
Puntuación:★★½
Dirección: Anton Corbijn
Reparto: Helen Mirren, Alden Ehrenreich, Olivia Cooke y Juliet Stevenson
***screening de prensa***
Anton Corbijn reúne a Helen Mirren y Alden Ehrenreich en una historia que encuentra su mayor atractivo en el extraño enfrentamiento entre una escritora misántropa y un joven editor dispuesto a todo por conseguir una nueva novela. En Maestros del crimen, la figura de Patricia Highsmith sirve como punto de partida para construir un juego de engaños, manipulaciones y asesinatos imaginarios, donde la frontera entre la ficción y la realidad comienza a desdibujarse. Una premisa sugerente que, pese a sus posibilidades, no termina de alcanzar la malicia que exige su propuesta.
Ambientada en 1995, la película presenta a una Patricia Highsmith retirada en una casa aislada de Suiza, entregada al alcohol, acompañada por sus animales y completamente alejada de cualquier interés por continuar escribiendo. Helen Mirren interpreta a una autora tan brillante como desagradable, cuya personalidad corrosiva convierte cualquier conversación en un campo de batalla. Su tranquilidad se ve interrumpida por Edward, un joven agente literario interpretado por Alden Ehrenreich, que llega desde Nueva York con la misión de convencerla de escribir una nueva entrega de las historias de Tom Ripley.
El primer encuentro entre ambos establece rápidamente el tono de la película. Highsmith desprecia las exigencias comerciales de la industria editorial y no está dispuesta a convertirse en una escritora al servicio de las expectativas ajenas. Edward, por su parte, intenta ganarse su confianza apelando a su admiración por la autora y su obra. Sin embargo, la negociación toma un rumbo inesperado cuando ella le propone una condición bastante particular: si realmente quiere que vuelva a escribir, tendrá que demostrar que tiene talento para planear un asesinato.
A partir de ahí, la película desarrolla un juego narrativo que alterna entre la relación de los protagonistas y una historia criminal ficticia que Edward comienza a construir. El joven editor se transforma en un personaje de apariencia sofisticada que intenta acercarse a una mujer adinerada en Roma, mientras las situaciones que imagina empiezan a mezclarse con acontecimientos de su propia vida. La propuesta introduce un interesante ejercicio sobre la creación literaria, la manipulación y la facilidad con la que una persona puede terminar atrapada en una ficción que ella misma ha contribuido a construir.

Helen Mirren está estupenda como Patricia Highsmith. Su interpretación encuentra un equilibrio atractivo entre el sarcasmo, la arrogancia y una personalidad profundamente incómoda, construyendo un personaje que disfruta provocando a quienes se encuentran a su alrededor. La actriz aprovecha cada oportunidad para imprimirle carácter a sus intervenciones, convirtiendo sus comentarios mordaces y su desprecio por las convenciones sociales en algunos de los momentos más entretenidos de la película. Es una presencia magnética, aunque el guion no siempre le proporciona diálogos suficientemente afilados para explotar todas las posibilidades del personaje.
Alden Ehrenreich tampoco se queda atrás. El actor demuestra nuevamente su capacidad para moverse entre el encanto y la inquietud, construyendo un protagonista cuya aparente amabilidad esconde una personalidad mucho menos predecible. Su interpretación sostiene buena parte del relato, especialmente cuando la historia se desplaza hacia la ficción criminal que Edward empieza a protagonizar. La química entre ambos intérpretes funciona y permite que sus enfrentamientos mantengan el interés incluso cuando la narración pierde fuerza.
El problema está en que parece tener más interés en sugerir la perversidad de su historia que en desarrollarla realmente. La película juega con las convenciones del thriller, el humor negro y el misterio literario, pero sus giros rara vez consiguen provocar el desconcierto o la sorpresa que uno esperaría. La construcción de la historia dentro de la historia también termina ocupando demasiado espacio, alejándonos durante largos segmentos de aquello que resulta más atractivo: el intercambio psicológico entre Highsmith y Edward.

El guion de Joanna Murray-Smith, basado en su propia obra teatral Switzerland, plantea una dinámica con mucho potencial, pero no siempre consigue dotarla de la mordacidad necesaria. La personalidad de Highsmith, con sus comentarios provocadores y su visión profundamente pesimista del mundo, podría haber dado lugar a diálogos mucho más incisivos. En cambio, algunas de sus intervenciones se sienten demasiado evidentes y no alcanzan esa crueldad inteligente que debería definir a una figura como ella. La película también pasa con cierta ligereza por los aspectos más desagradables de su personalidad, perdiendo oportunidades para profundizar en las contradicciones de una autora tan fascinante como problemática.
Desde la dirección, Anton Corbijn apuesta por una puesta en escena que encuentra sus mejores momentos en los segmentos ambientados en Italia, donde la historia ficticia adquiere una apariencia más cercana al noir clásico. Sin embargo, el espacio suizo en el que se desarrolla buena parte del relato nunca termina de transmitir la atmósfera opresiva que necesita. A pesar de los objetos, los recuerdos y las armas que rodean a Highsmith, la casa se siente más como un escenario para los enfrentamientos verbales que como un lugar capaz de generar verdadera tensión.
Al final, Maestros del crimen funciona principalmente gracias al talento de sus protagonistas y a una premisa que mantiene cierto atractivo durante todo el recorrido. Mirren y Ehrenreich consiguen darle personalidad a una intriga que, sobre el papel, prometía mucho más de lo que finalmente ofrece. Hay asesinatos, engaños, venenos y armas de fuego, pero falta esa sensación de peligro, crueldad y perversidad que debería acompañar una historia inspirada en el universo de Patricia Highsmith. Una propuesta entretenida y con buenos momentos, aunque demasiado contenida para convertirse en el juego criminal retorcido que parecía anunciar.