Peaky Blinders: El hombre inmortal — estilo intacto, alma perdida

Peaky Blinders: El hombre inmortal funciona como un epílogo centrado en la psicología de Thomas Shelby, con una gran actuación de Cillian Murphy. Sin embargo, su guion irregular, el débil desarrollo de personajes le restan impacto.
Peaky Blinders: El hombre inmortal (2026)
Puntuación:★★½
Dirección: Tom Harper
Reparto: Cillian Murphy, Rebecca Ferguson, Tim Roth, Barry Keoghan, Sophie Rundle y Stephen Graham
Disponible en Netflix

En 2022 salió la última temporada de una de las mejores series de televisión del siglo XXI, Peaky Blinders, la serie que consagró a Cillian Murphy como uno de los mejores actores de su generación y que causó furor a nivel internacional por su brillante narrativa y mezcla de tonos oscuros con momentos épicos. Ahora, en 2026, llega la última parte del relato de Thomas Shelby en una película directa para Netflix que nos recuerda quiénes son los criminales más famosos de Birmingham.

Después de 8 años desde la última misión, volvemos a encontrarnos con Thomas Shelby (Cillian Murphy) en el campo, solo, hasta que un día llega una gitana que le advierte del peligro que se cierne sobre Duke (Barry Keoghan), su hijo gitano y líder de los Peaky Blinders. Así que Tommy deberá volver a los negocios para detener a un grupo nazi que quiere usar a la pandilla para hacer un golpe que cambie el curso de la historia.

Dirigida por Tom Harper y escrita por Steven Knight (creador de la serie), nos dan un epílogo que sirve como estudio psicológico de su protagonista y que se mezcla con eventos históricos reales en una historia entretenida sobre la corrupción del poder y el paso del tiempo.

Hay que aclarar que se debe estar al día con la serie para poder disfrutar mucho de lo que ocurre. Además, cabe mencionar los varios problemas de producción que sufrió, como la muerte de Helen McCrory en la sexta temporada o el problema de drogas con Paul Anderson (Arthur Shelby), que hizo que fuera apartado de la producción de la película. Dicho eso, solo nos quedamos con Murphy y Sophie Rundle (Ada) para cerrar la historia completa.

Así comenzamos la narrativa con un salto narrativo a 1940 (en plena Segunda Guerra Mundial y los bombardeos en Londres), en el que la historia se divide en dos líneas argumentales principales: la de Tommy y la de Duke, que a media película se conectan para dar un alto despliegue de acción dura y violenta.

En los puntos muy positivos, la producción es impresionante. Desde la reconstrucción histórica, tanto en locaciones como vestuario. Los efectos visuales son buenos, junto a la fotografía que tiene una paleta de colores apagados y fríos que recuerdan al tono de la serie, aunque por momentos es más estilizada. Al igual que la dirección, que en ciertas partes sabe crear construcciones visuales llamativas. Junto a los movimientos de cámara en steadicam y grúas, construye secuencias espectaculares, en especial en los momentos de suspenso y acción, donde sobresale la dirección.

Cillian Murphy entiende a la perfección a su personaje, cargando con toda su angustia y tristeza para darnos los momentos más introspectivos, dándole el cierre perfecto a su personaje insignia y con varios momentos memorables.

No obstante, en lo negativo recae mucho el guion, que expone muchas ideas a través de diálogos explicativos, reiteración excesiva y una extraña estructura, en la que media película no pasa nada relevante y después se vuelca a la acción desmesurada.

Lo peor deben ser los personajes secundarios. Tienen un problema similar al de la quinta temporada, que introducía varios personajes que apenas eran desarrollados. Aquí, el villano principal de Tim Roth es muy intrascendente: solo funciona como fuerza antagónica y sin presencia amenazante. Al igual que el personaje de Rebecca Ferguson, que solo es un mecanismo para que arranque la historia y nunca se explora. Y, por último, Keoghan trata de darle una profundidad a su personaje, pero nunca termina de entenderse su propósito: es plano y aburrido, sin llegar al peso emocional que se requería para la despedida de la obra.

Otro punto en contra son los flashbacks. La forma en que están filmados se torna muy barata y sin estilo, solo sirviendo para recordar elementos ya discutidos y nunca justificando su existencia. En especial uno con el hermano de Tommy que solo sirve para explicar la desaparición del personaje, llegando a ser un tanto feo cómo es representado todo.

Peaky Blinders: El hombre inmortal es una forma decepcionante de terminar una historia tan importante de la televisión. Al estar muy pegada al formato televisivo, no se permite salirse un tanto de la fórmula establecida y termina siendo un producto más, sin personalidad, del catálogo de streaming. La incursión de nuevos personajes es extraña (en especial por cómo construyeron al villano de las últimas temporadas, que se terminó desechando), dejándolos como personajes unidimensionales que toman decisiones muy rápidas acorde a lo que convenga a la historia.

Al igual que otras películas desprendidas de series de televisión famosas como El Camino de Breaking Bad o The Many Saints of Newark de The Sopranos, no aporta mucho a la conclusión original de la serie: solo es una coda para el protagonista que no era necesaria si esta es la historia que tenían preparada. Solo los fanáticos acérrimos apreciarán mucho la película y, aunque es una de mis series favoritas, debo decir que no es lo mejor que se nos pudo ofrecer como cierre para una historia tan intrigante y genial como fue Peaky Blinders.

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