Better Man es un biopic audaz sobre la figura de Robbie Williams, dirigido por Michael Gracey, que explora la psique del cantante a través de una narrativa fragmentada y surrealista, utilizando un mono CGI como alter ego del artista.
Better Man (2024)
Puntuación: ★★★★½
Dirección: Michael Gracey
Reparto: Robbie Williams, Jonno Davies, Steve Pemberton, Damon Herriman, Raechelle Banno y Alison Steadman
Estreno en cines
Better Man, bajo la audaz dirección de Michael Gracey, se erige como un estudio fascinante de la psique de la estrella pop Robbie Williams, trascendiendo las convenciones del biopic musical tradicional. La película no es una mera cronología de éxitos y fracasos, sino una inmersión profunda en la mente de un artista que luchó con sus propios demonios internos mientras alcanzaba la cima del estrellato. Gracey utiliza un lenguaje cinematográfico innovador, una mezcla de realidad, fantasía y números musicales elaborados, para desentrañar la complejidad de una figura como la de Williams, creando una obra que es tanto un espectáculo visual como una exploración psicológica.
Centrada en la vida de Williams antes de 2001, la película lo presenta como un mono CGI (interpretado por Davies). La idea se le ocurrió a Gracey a partir de conversaciones que tuvo con Williams, quien frecuentemente comentaba que se sentía como un mono actor, una hipérbole que el director toma literalmente, ilustrando visualmente cómo el joven se siente feo y extraño en comparación con quienes lo rodean. Pero alentado por su padre artista Peter (Steve Pemberton), quien abandonó a la familia cuando Williams era un niño, se esfuerza por alcanzar el estrellato, audicionando con éxito para Take That y convirtiéndose en un pin-up a la edad de 15 años. Después de unos años, con las drogas y el alcohol consumiéndolo, Williams se separa del grupo, obligado a reinventarse como cantante adulto.
Lo más interesante del filme es su narrativa, una que se aleja de la linealidad, optando por una estructura fragmentada que refleja la naturaleza caótica de la memoria y la emoción. Los saltos temporales y las secuencias de ensueño se entrelazan con los momentos de realidad, creando un tapiz de experiencias que invitan al espectador a navegar por la psique de Williams. El surrealismo se convierte en una herramienta clave, especialmente en la representación de los estados alterados de conciencia del artista. Las imágenes distorsionadas y los colores vibrantes pintan un cuadro de la lucha de Williams con la adicción y la salud mental, sumergiendo al espectador en su mundo interior, y es por eso que en todo momento lo que vemos es a un mono en pantalla.

Lejos de ser un mero elemento exótico, el mono se convierte en el alter ego del cantante, encarnando los instintos primarios, las emociones reprimidas y los conflictos internos que atormentan al artista. Su presencia en la película es una declaración audaz de Michael Gracey, un intento de visualizar lo invisible, de dar forma a los demonios internos que Williams ha luchado por controlar. El mono representa los impulsos más básicos: la lujuria, la agresividad, la necesidad de gratificación instantánea, todos ellos en constante pugna con la imagen pública del artista. Su naturaleza caótica refleja la lucha de Williams con la adicción y la inestabilidad emocional, un recordatorio constante de la fragilidad del autocontrol.
La película también está cargada de metáforas visuales y simbolismo, lo que enriquece la narrativa con capas de significado. Los escenarios de conciertos, por ejemplo, simbolizan tanto el triunfo como el aislamiento de la fama, mientras que los espacios cerrados y oscuros representan la sensación de encierro y desesperación. Los objetos y los personajes también adquieren un significado simbólico, desde la ropa hasta la presencia recurrente de más monos, que representan cada demonio interno que carga el artista.
El pilar que sostiene este filme es el trabajo de Jonno Davies. Su actuación arrogante y carismática evita el problema que tienen muchas películas biográficas: la tentación de asegurarse de que el actor se parezca lo más posible al protagonista. Davies se sumerge en el personaje, transmitiendo su carisma en el escenario y su vulnerabilidad fuera de él. Su interpretación es un ejercicio en el que cada mirada y gesto revelan las capas de inseguridad, miedo y dolor que se esconden tras la fachada de la estrella de rock.

El impresionante uso del CGI resulta inicialmente desconcertante, pero pronto se convierte en un recurso conmovedor para experimentar el ascenso, la caída y la redención de Williams. El autodesprecio del personaje está grabado en su rostro digital: no importa cuánto éxito tenga Williams, todo lo que nosotros (y él) vemos es a esta criatura inadaptada.
Sin embargo, en otros aspectos, Better Man recurre a varios clichés del género. El descenso de Williams a las drogas es previsiblemente agotador, y sus problemas mundanos con la fidelidad romántica no son nada excepcionales. Pero dentro de un marco convencional, Gracey celebra la habilidad única de su protagonista para ofrecer un factor sorpresa inefable.
En el ámbito técnico, Better Man destaca por su ambición y creatividad. Los números musicales, lejos de ser simples interludios, se convierten en elaboradas secuencias oníricas que reflejan los estados emocionales de Williams. La cinematografía dinámica y expresiva captura la grandiosidad de los conciertos y la intimidad de los momentos personales, mientras que el diseño de sonido y la banda sonora crean una atmósfera inmersiva que envuelve al espectador.
La película también se adentra en la cultura pop de los años 90 y 2000, utilizando la moda y la música como telón de fondo para la historia de Williams. Las referencias culturales no son meros adornos, sino elementos que contribuyen a la construcción de la identidad del artista y a la representación de la época.
En última instancia, Better Man es un viaje cinematográfico que invita a la reflexión sobre la fama, la adicción y la búsqueda de la redención. La película no ofrece respuestas fáciles, sino que plantea preguntas difíciles sobre la naturaleza de la identidad, la creatividad y la condición humana. A través de su innovador lenguaje cinematográfico y la poderosa actuación de Jonno Davies, Better Man se consolida como uno de los mejores biopics musicales de la historia del cine, trascendiendo el género y dejando una huella duradera en la pantalla grande.