Rashida Jones: “Las mejores historias nacen cuando nos atrevemos a hablar de lo incómodas que pueden ser las relaciones”

Algo Más Que Cine participó en la conferencia de prensa internacional de The Invite, donde Rashida Jones y Will McCormack revelaron cómo adaptaron Sentimental al contexto estadounidense y reflexionaron sobre las relaciones modernas, el proceso colaborativo del guion y el regreso de la comedia como una experiencia colectiva en los cines.

Algo Más Que Cine estuvo presente en la conferencia de prensa internacional de The Invite, con los guionistas Rashida Jones y Will McCormack, donde profundizaron en el proceso creativo detrás de una de las comedias más comentadas del año. Durante el encuentro con medios de todo el mundo, ambos explicaron cómo transformaron la obra española Sentimental, de Cesc Gay, en una historia que dialoga con las inquietudes de las relaciones contemporáneas en Estados Unidos, sin perder el carácter universal del material original.

Para Jones, la adaptación comenzó con una pregunta muy concreta: ¿cómo hacer que una historia tan arraigada en una cultura funcionara para otra? La respuesta estuvo en observar cómo las relaciones sentimentales se han convertido en objeto de análisis permanente.

“Vivimos rodeados de podcasts, terapeutas y expertos que nos dicen cómo mejorar nuestras relaciones. Esa conversación cultural nos parecía muy específica de Estados Unidos y también muy cercana a nuestras propias vidas”, comentó la escritora. A ello se suman debates contemporáneos sobre la no monogamia, la crianza compartida y las nuevas estructuras familiares, elementos que terminaron moldeando la identidad de la película.

Durante la conferencia, Jones también reveló que, aunque el guion pasó por numerosas versiones, la colaboración con la directora Olivia Wilde y el elenco fue determinante para enriquecer la historia. Una semana completa de ensayos permitió que los actores compartieran experiencias personales que terminaron incorporándose al libreto.

“Escuchar las historias del reparto fue una fuente de inspiración enorme. Nuestro trabajo consistió en encontrar la manera de integrarlas sin perder el equilibrio de la historia”, explicó. McCormack añadió que la fortaleza del material original les dio la libertad necesaria para adaptar el guion a la personalidad de cada intérprete sin sacrificar la estructura narrativa.

Uno de los momentos más reveladores de la conversación llegó cuando ambos hablaron sobre el final de The Invite. El emotivo cierre con el piano, explicaron, estuvo presente desde las primeras versiones del proyecto y nunca fue modificado, incluso cuando cambiaron directores y actores durante el desarrollo de la película.

Para Jones, ese gesto resume toda la historia sin necesidad de explicaciones. McCormack lo definió como la representación de alguien dispuesto a dar un paso para reconstruir una relación. “No hace falta ser perfecto. Lo importante es hacer el intento”, señaló el guionista al referirse a una secuencia que ambos consideran el verdadero corazón emocional de la película.

Ese mismo enfoque también explica el uso del silencio dentro de una cinta construida casi por completo a partir de conversaciones. Jones destacó que esos espacios fueron escritos deliberadamente para permitir que el público procesara las emociones de los personajes y entendiera que, muchas veces, una acción comunica más que cualquier diálogo.

Más allá de The Invite, Jones y McCormack coincidieron en que todas sus colaboraciones comparten un mismo interés: explorar las contradicciones de la vida adulta desde un lugar profundamente humano. La pérdida, el amor, el desgaste de las relaciones y el humor conviven en historias que buscan conectar con experiencias universales.

“Queremos hablar de esos momentos difíciles que todos atravesamos y, si es posible, hacer que la gente se sienta un poco menos sola”, afirmó Jones, mientras McCormack señaló que hoy les interesa menos contar cómo nace el amor y más explorar qué ocurre cuando una pareja intenta mantener viva una relación con el paso del tiempo.

Al cierre del encuentro, la conversación giró hacia el presente de la industria cinematográfica. Frente al resurgimiento del cine de género y al regreso del público a las salas, Jones defendió el valor de la comedia como una experiencia colectiva.

“Sentarnos durante dos horas en una sala para reír juntos nunca pasará de moda. Hoy lo necesitamos más que nunca”, afirmó la guionista. Una reflexión que resume el espíritu de The Invite: una película que encuentra en las inseguridades, los silencios y las contradicciones de la vida en pareja una oportunidad para que el público se reconozca… y se ría de sí mismo.

 

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