Una película desbordante e imprevisible que mezcla musical, western, drama familiar y thriller de atracos con una identidad visual y sonora muy marcada. Matthew McConaughey ofrece una de sus mejores interpretaciones, acompañado por el carisma de Jake Horowitz y una excelente banda sonora de bluegrass.
Los rivales de Amziah King (2025)
Puntuación:★★★
Dirección: Andrew Patterson
Reparto: Matthew McConaughey, Angelina LookingGlass, Kurt Russell, Jake Horowitz, Owen Teague y Cole Sprouse
***screening de prensa***
Andrew Patterson parece no tener ningún interés en hacer una película que pueda describirse fácilmente. Después de The Vast of Night, el director regresa con Los rivales de Amziah King (The Rivals of Amziah King), una película que empieza como una historia sobre una comunidad rural, se convierte en drama familiar, incorpora elementos de musical, western, comedia y thriller criminal, y termina acercándose a una película de atracos. El resultado es tan irregular como estimulante, pero su principal virtud está precisamente en atreverse a seguir caminos que una película más convencional probablemente habría descartado.
En el centro está Amziah King (Matthew McConaughey), un apicultor de Oklahoma que dirige una pequeña operación de producción de miel mientras toca bluegrass junto a un grupo de amigos y colaboradores. La película necesita apenas unos minutos para dejar claro quién es este hombre. La secuencia inicial, con Amziah y su banda tocando en un autoservicio, funciona como una presentación de personaje extraordinariamente eficaz: música, humor y movimiento construyen de inmediato una comunidad alrededor de alguien que parece conocer a todo el mundo y tener siempre una historia que contar.
McConaughey está completamente entregado al personaje. Después de seis años alejado del cine, su regreso resulta particularmente natural porque Patterson entiende exactamente qué hacer con su carisma. Amziah es extravagante, cálido, hablador y ligeramente impredecible, pero nunca se siente como una simple colección de los gestos que asociamos con el actor. McConaughey consigue que detrás de esa personalidad expansiva exista un hombre profundamente conectado con su comunidad.
La llegada de Kateri (Angelina LookingGlass), su hija adoptiva, cambia esa dinámica. Su regreso permite que la película pase de la descripción de una comunidad a una historia sobre familia, pertenencia y legado. Amziah intenta recuperar una relación que quedó suspendida durante años y, al mismo tiempo, incorporarla al negocio de las abejas. Patterson utiliza la apicultura como algo más que una profesión: las colmenas, el trabajo colectivo y la relación con la naturaleza funcionan como una extensión de la manera en que estos personajes entienden su lugar en el mundo.
Es también uno de los aspectos más atractivos de la película. Patterson filma el trabajo cotidiano con un sentido casi musical. Los movimientos de los personajes, las tareas compartidas y la música bluegrass parecen formar parte de una misma coreografía. La excelente fotografía de M.I. Littin-Menz contribuye a esa sensación con imágenes cálidas y naturales que convierten la Oklahoma rural en un espacio casi mítico. Y entonces la película empieza a cambiar.

El descubrimiento de que alguien está robando miel y colonias de abejas introduce una trama criminal que gradualmente transforma el relato. Lo que parecía una historia comunitaria se convierte en una búsqueda para descubrir quién está detrás del negocio y, posteriormente, en una especie de thriller de atracos con tintes de western y comedia negra. Patterson no oculta esos cambios; al contrario, parece disfrutar desconcertando al espectador.
En algunos momentos, esa libertad es precisamente lo que hace que Los rivales de Amziah King resulte tan entretenida. La película tiene una energía difícil de predecir y puede pasar de una escena musical a una situación violenta o absurda sin necesidad de anunciar el cambio. Hay algo genuinamente refrescante en una película que no parece estar siguiendo un manual sobre cómo debe comportarse un género.
Pero esa misma libertad también genera problemas. La trama criminal no siempre está suficientemente desarrollada y algunos acontecimientos parecen existir simplemente porque la película necesita llegar al siguiente giro. Hay agujeros argumentales y decisiones de los personajes que requieren aceptar demasiadas coincidencias para que el relato avance. La duración tampoco ayuda: a medida que se acerca a su desenlace, la película comienza a sentirse menos imprevisible y más dispersa.
El mayor problema está en su segunda mitad. Patterson toma una decisión arriesgada al convertir a Kateri en el centro de la historia y reducir considerablemente la presencia de Amziah. Sobre el papel, es una buena manera de evitar que McConaughey se convierta en el protagonista absoluto y permitir que LookingGlass construya su propio personaje. El problema es que Kateri no ha recibido el mismo desarrollo que Amziah durante la primera parte.
Angelina LookingGlass tiene una presencia interesante y encuentra en Kateri una mezcla de reserva, humor y determinación que funciona especialmente bien cuando el personaje comienza a asumir responsabilidades. Pero el guion deja demasiadas zonas sin explorar: su pasado, su experiencia en el sistema de acogida y las razones detrás de algunas de sus decisiones podrían haber dado una dimensión mucho más rica a la historia. Lo que en principio parece misterio termina siendo, en ocasiones, falta de información.

El reparto secundario ayuda a sostener el mundo de la película. Jake Horowitz tiene un carisma que prácticamente se apodera de cada escena en la que aparece, mientras Kurt Russell disfruta de un antagonista que le permite jugar con su habitual presencia afable para introducir una amenaza más oscura. Owen Teague, en cambio, está completamente desaprovechado. Su personaje parece diseñado para tener una importancia mucho mayor dentro de la comunidad de Amziah, pero el guion nunca encuentra demasiado que hacer con él.
La música merece una mención aparte. El bluegrass no está utilizado como simple decoración ambiental, sino como parte esencial de la identidad de la película. Cuando la música desaparece durante un largo tramo después de la mitad, se nota inmediatamente cuánto contribuía a darle personalidad y calidez al relato. Hay secuencias en las que Patterson parece estar filmando un concierto, un videoclip y una película al mismo tiempo, y sorprendentemente muchas de ellas funcionan.
Aun así, sería injusto reducir Los rivales de Amziah King a sus problemas narrativos. Patterson demuestra nuevamente que tiene una voz propia y que está dispuesto a asumir riesgos incluso cuando no todos funcionan. La película puede ser excesiva, desordenada y por momentos inexplicable, pero rara vez resulta aburrida. Y en un panorama donde tantas producciones parecen construidas a partir de fórmulas perfectamente calculadas, hay algo valioso en una película que todavía se permite ser extraña.
Además, el regreso de McConaughey termina siendo mucho más que una simple noticia de casting. El actor recuerda por qué su presencia puede transformar una película. Su Amziah es el personaje que mantiene unido este extraño universo, y aunque Patterson intenta entregarle el protagonismo a Kateri, la película sigue buscando su equilibrio incluso después de que él desaparece.
Los rivales de Amziah King no siempre consigue que todas sus piezas encajen, pero tampoco parece especialmente preocupada por hacerlo. Es una película desbordante, musical, extraña y profundamente estadounidense en su visión idealizada de comunidad, trabajo y vida rural. Sus agujeros argumentales y su irregular segunda mitad impiden que todo ese entusiasmo se transforme en una obra completamente redonda, pero su energía, su música, su fotografía y, sobre todo, Matthew McConaughey consiguen que la experiencia termine siendo mucho más disfrutable que sus imperfecciones.