La Venus Eléctrica — Una comedia romántica tan encantadora como predecible

Pierre Salvadori construye una comedia romántica de época que mezcla espiritismo, engaños y sentimientos en el París de los años veinte, con una Anaïs Demoustier, Pio Marmaï y Gilles Lellouche aportando carisma a una historia visualmente encantadora.
FICM 2026 | La Venus Eléctrica (2026)
Puntuación: ★★★
Dirección: Pierre Salvadori
Reparto: Pio Marmaï, Anaïs Demoustier y Gilles Lellouche

Pierre Salvadori apuesta por una comedia de época que mezcla romance, engaños y espiritismo en una historia ambientada en el París de 1928. La Venus Eléctrica encuentra buena parte de su encanto en una propuesta visual elegante, un reparto carismático y una premisa que juega con la delgada frontera entre la mentira y los sentimientos. Es una película agradable de ver, aunque no siempre consigue mantener el ingenio que promete.

Antoine Balestro (Pio Marmaï) es un joven pintor que atraviesa una profunda crisis creativa desde la muerte de su esposa. Incapaz de volver a pintar, preocupa a su galerista Armand (Gilles Lellouche), quien ve cómo su inversión comienza a perder valor. Todo cambia cuando Antoine intenta comunicarse con su esposa fallecida a través de una médium y termina conociendo a Suzanne (Anaïs Demoustier), una humilde artista de feria que, por una confusión, acaba haciéndose pasar por espiritista.

Al descubrir que sus supuestas sesiones espirituales parecen devolverle la inspiración al pintor, Armand decide aprovechar la situación y convertir el engaño en un negocio. Suzanne acepta participar, pero lo que comienza como una estafa improvisada termina complicándose cuando sus sentimientos por Antoine empiezan a ser reales.

Salvadori construye un universo bastante atractivo, poblado de feriantes, artistas, ilusiones y personajes que sobreviven entre pequeñas trampas y oportunidades. La ambientación parisina de los años veinte está especialmente cuidada, con un diseño de producción y vestuario que aportan personalidad a la película. También hay una agradable ligereza en la manera de abordar el espiritismo y los encuentros entre los personajes, sin convertir la historia en algo demasiado solemne.

Anaïs Demoustier destaca con una interpretación encantadora, mientras Pio Marmaï consigue transmitir la fragilidad de un hombre atrapado en el duelo. Gilles Lellouche, por su parte, aporta buena parte del componente picaresco de la historia, interpretando a un galerista más preocupado por los beneficios que por las consecuencias de sus propias manipulaciones.

El problema aparece cuando la película empieza a extender demasiado sus conflictos. Lo que inicialmente funciona como una divertida sucesión de engaños y situaciones románticas pierde frescura conforme avanza el relato. Los recuerdos de Antoine y su esposa, junto con algunos giros argumentales, terminan ralentizando una historia cuyo desenlace resulta bastante predecible.

La Venus Eléctrica tiene los elementos necesarios para convertirse en una comedia romántica especialmente encantadora, pero parece contener varias películas sin decidirse del todo por ninguna. Hay una historia sobre el duelo, otra sobre las mentiras, una reflexión sobre la inspiración artística y, por supuesto, un romance que intenta abrirse paso entre los engaños. Salvadori consigue que todas convivan, aunque no siempre logra darles el desarrollo que necesitan.

Al final, queda una película simpática, elegante y visualmente atractiva, que se disfruta sin demasiadas complicaciones, pero a la que le falta esa chispa narrativa para trascender más allá de su encanto superficial.

Deja un comentario