Aniversario es una interesante alegoría política sobre cómo el autoritarismo puede infiltrarse en una familia privilegiada mientras una democracia comienza a deteriorarse. Jan Komasa construye una premisa potente y mantiene el interés gracias al conflicto familiar.
Aniversario (2026)
Puntuación:★★★
Dirección: Jan Komasa
Reparto: Diane Lane, Kyle Chandler, Zoey Deutch, Dylan O’Brien, Phoebe Dynevor, Daryl McCormack y Mckenna Grace
Disponible en Prime Video
Aniversario encuentra una manera interesante de hablar del avance del autoritarismo: en lugar de comenzar con una sociedad completamente transformada, observa cómo una familia privilegiada empieza a fracturarse mientras, lentamente, el país que la rodea también cambia. Jan Komasa convierte así el hogar en un pequeño reflejo del deterioro de una democracia.
La historia comienza durante el 25.º aniversario de Ellen (Diane Lane) y Paul (Kyle Chandler), una pareja acomodada con tres hijas y un hijo. La llegada de Liz (Phoebe Dynevor), novia de Josh (Dylan O’Brien), altera el equilibrio familiar. Liz es autora de The Change, un libro que propone ambiguamente el nacimiento de una nueva nación y que rápidamente se convierte en un fenómeno político. Lo que inicialmente parece una discusión ideológica dentro de la familia termina reflejándose en una sociedad cada vez más autoritaria.
La idea resulta potente, especialmente porque Komasa evita presentar el fascismo como algo que aparece de un día para otro. La película muestra cómo determinadas ideas pueden normalizarse gradualmente, cómo el miedo y la retórica política pueden entrar en espacios cotidianos y cómo incluso personas privilegiadas pueden terminar siendo víctimas de aquello que inicialmente observaban desde la distancia.
El problema es que Aniversario nunca define con suficiente claridad qué representa exactamente The Change. ¿Es una reacción contra el sistema bipartidista? ¿Un movimiento nacionalista? ¿Una forma de supremacismo? ¿Una ideología autoritaria construida alrededor de la obediencia al Estado? La película parece sugerir todas esas posibilidades sin comprometerse completamente con ninguna. Esa ambigüedad podría ser interesante si generara reflexión, pero termina debilitando el discurso político.

Los saltos temporales muestran el progresivo deterioro del país —restricciones al acceso a internet, vigilancia, control estatal—, pero la velocidad de esos cambios hace que algunos acontecimientos resulten poco creíbles. La película funciona mejor cuando observa las consecuencias íntimas de ese proceso que cuando intenta explicar su transformación política.
Ahí es donde el reparto adquiere mayor importancia. Diane Lane aporta peso dramático a Ellen, una mujer que observa cómo las ideas que alguna vez cuestionó comienzan a afectar directamente a su familia. El conflicto entre los personajes tiene más fuerza que la explicación del movimiento que los divide.
Komasa demuestra nuevamente su interés por explorar sociedades atravesadas por la polarización y el autoritarismo, pero Aniversario parece necesitar más espacio para desarrollar sus ideas. Hay escenas de gran tensión y una premisa con verdadero potencial, pero el guion oscila entre lo demasiado obvio y lo demasiado ambiguo.
El resultado es una alegoría política interesante, aunque finalmente menos contundente de lo que podría haber sido. Aniversario entiende que una democracia no necesariamente se quiebra de golpe; a veces comienza a hacerlo dentro de la propia familia. El problema es que la película nunca termina de explicar con suficiente precisión qué es aquello que está provocando esa ruptura.