Levitating – Una fascinante fusión entre el folclore y el coming of age

Levitating presenta una original historia coming of age que mezcla el folclore espiritual tailandés con problemáticas contemporáneas como la identidad, la gentrificación y las expectativas sobre el futuro. Gracias a una dirección visualmente arriesgada y un poderoso apartado sonoro, construye una experiencia inmersiva.
CRFIC 2026 | Levitating (2026)
Puntuación: ★★★★
Dirección: Wregas Bhanuteja
Reparto: Angga Yunanda, Maudy Ayunda, Anggun y Chicco Kurniawan

En el marco del Festival Internacional de Costa Rica, estamos viendo múltiples películas internacionales con grandes narrativas y temáticas. También nos permite explorar nuevas realidades y culturas que nos permiten conocer historias tan únicas como esta.

Bayu (Angga Yunanda) es un joven que quiere convertirse en un gran chamán que invoca espíritus para fiestas de trance, para así ayudar a su pueblo, que está enfrentando el peligro de que les quiten las tierras.

Dirigida por Wregas Bhanuteja, nos entrega una obra muy original que combina un estilo visual exagerado con la cultura de las posesiones espirituales tailandesas para hablarnos de temas modernos y universales.

La narrativa sigue a este muchacho que está enfrentando diferentes problemas, desde familiares hasta otros más amplios, como la destrucción de su pueblo. Lidia con ellos a través de la música y de su vocación para ser un chamán de fiestas de trance. Aquí entra un concepto bastante interesante que le da a la obra un giro muy fresco: la forma en que une las tradiciones tailandesas con la vida moderna. En estas fiestas, las personas son poseídas por espíritus animales que los llevan a terrenos oníricos, donde experimentan emociones de alta intensidad, cruzando el terreno de la realidad y yendo hacia la fantasía, en la que las personas logran obtener habilidades sobrehumanas.

La obra tiene un estilo similar al realismo mágico, en el que la vida cotidiana es afectada por hechos mágicos que son tratados como algo mundano. Solo que aquí le dan un giro oscuro, puesto que hace una alegoría con las experiencias relacionadas con los estupefacientes, dicho explícitamente como fiestas en las que los jóvenes tienen experiencias psicoactivas. Todo esto va acompañado por la temática de buscar un propósito en la vida a través del trabajo y de las expectativas que existen sobre su futuro.

Además de todos estos temas de desarrollo personal y búsqueda de identidad, un tema importante que se aborda de forma superficial es la gentrificación. Recalcando la invasión de buldóceres y la forma en que una cadena de hoteles empieza a movilizar a la gente fuera de estos terrenos para reubicarlos en ciudades sobrepobladas. Sin embargo, es un tema aparte que cuenta con unos personajes antagónicos que no hacen mucho hasta el final del tercer acto y que tampoco tienen desarrollo.

El foco está en la obsesión que tiene Bayu, la cual va escalando hasta el borde de la disociación. Siendo una historia de advertencia sobre enfocarse únicamente en uno mismo y no abrirse hacia las demás personas. Esto da como resultado un arco de personaje bastante humano, en el que los amigos de Bayu también crecen, en especial Laksmi, quien habla sobre los traumas, algo que se relaciona con Bayu para finalmente llegar a una catarsis.

Es una historia coming of age fascinante que también se maneja en diferentes tramos y tonos. Básicamente, la estructura va escalando a partir de una competencia que empuja al protagonista al límite, mientras muestra la realidad de su pueblo rural. Lo hace a través de tonos dramáticos, humor farsesco y, después, dando un giro de 180°, donde se vuelca hacia el terror (incluso con un poco de body horror), terminando por convertir todo en un viaje único.

La dirección respalda todo esto con un estilo exagerado. Las secuencias dramáticas e íntimas se apoyan en planos medios estáticos y, cuando pasa a las secuencias de encantamientos, el montaje cambia radicalmente, empleando cortes rápidos, transiciones llamativas y múltiples movimientos de cámara. Aparte de que la forma en que construye la psique del protagonista como un espacio oscuro y minimalista, en el que aparecen personajes estrafalarios o situaciones ridículas, hacen de estas las mejores partes de la película.

Junto a un buen apartado técnico, donde el diseño de vestuario tradicional combinado con el moderno le da tonos vibrantes a la obra, con efectos prácticos muy buenos y una fotografía que utiliza una paleta de colores llamativos para iluminar cada escena, sin embargo, lo mejor termina siendo el apartado musical, que construye una cacofonía de sonidos que arma un mundo reconocible y hace que la película sea memorable.

Ciertos aspectos son los que me generan conflicto con la obra, como la extensión de algunas secuencias y un ritmo que por momentos no resulta fluido. Siendo lo más grave la falta de desarrollo de los antagonistas, dejando de lado la temática de la gentrificación para ser abordada únicamente en momentos puntuales.

Dicho eso, su mayor fortaleza es el desarrollo del protagonista, que es un joven confundido sobre su futuro y cuyas expectativas terminan cambiando la vida de las personas cercanas a él. Tiene secuencias alucinantes en las que la magia se vuelve real y muestra los peligros de no tener un límite para los sueños, al igual que la importancia de lidiar con el pasado para llegar a un mejor futuro junto a las personas cercanas.

Es un gran ejemplo de creatividad y pasión por una idea que termina convirtiéndose en una película especial que combina la fantasía con la realidad cotidiana. Lidia con temas actuales e importantes que conectan con cualquiera y con su forma de enfrentarlos. No desde la agresión o la superioridad, sino desde la aceptación y cómo, unidos, podemos llegar a cambiar nuestra pequeña realidad.

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