En Primetime, Robert Pattinson no solo protagoniza la película, sino que también la produce, un proyecto que llevaba desarrollando desde hace tiempo sin tener del todo claro si terminaría interpretándolo él mismo. La cinta, inspirada en el fenómeno cultural que rodeó al programa To Catch a Predator y a la figura de Chris Hansen, lo llevó a construir un personaje que empezó como un encargo para otro actor y terminó convirtiéndose en algo mucho más personal.
Durante una conferencia de prensa virtual en la que el medio Algo Más Que Cine estuvo presente, Pattinson habló sobre cómo fue pasar de productor a protagonista, la investigación detrás del personaje y la reacción del propio Chris Hansen ante la película.
Un año de rodar sin parar, y una decisión de último minuto
Entre The Drama, Primetime y su regreso al set de The Batman, Pattinson reconoció que este ha sido un año particularmente cargado. Contó que la decisión de actuar en Primetime llegó el mismo día en que confirmó su participación en The Drama, lo que lo obligó a reorganizar por completo su agenda para que todo encajara.
Lejos de sentirlo como un problema, explicó que al conocer su calendario con casi dos años de anticipación terminó pensando en todas sus películas al mismo tiempo, dejando que ciertos elementos de un proyecto se filtraran naturalmente hacia otro. El guion, además, pasó por un proceso largo junto a Lance y Jeanne: según contó, llegó a ver unas ochenta versiones distintas del material, incluso después de haber empezado a rodar.

La televisión como la verdadera maquinaria detrás de todo
Uno de los momentos más interesantes de la charla llegó cuando conversó por el equilibrio que propone la película entre la intención y el impacto real del programa original. Pattinson fue claro en que no cree que el segmento de Dateline haya nacido con intenciones calculadas: para él, todo comenzó como una simple nota periodística sobre lo novedoso que resultaba internet en ese momento, y solo después se transformó en un fenómeno de cultura pop que la gente empezó a imitar y a parodiar sin parar.
Lo que más le interesa de esa historia, explicó, es cómo la industria del entretenimiento termina imponiéndose por encima de cualquier otra cosa: cuando algo alcanza cierto nivel de audiencia o de dinero, deja de importar el tema que lo originó, y el proyecto simplemente pasa a comportarse como un éxito que hay que sostener. Esa tensión entre la ambición personal, las implicaciones éticas de lo que se está haciendo y la presión de mantener algo funcionando en el aire es, según dijo, lo que más lo atrajo como actor.
Sobre Chris Hansen y la decisión de no consultarlo
No podía faltar la pregunta sobre la reacción del propio Chris Hansen, quien ha sido crítico con la película y ha señalado públicamente que el equipo no se acercó a él durante la producción. Pattinson respondió con calma: cree que Hansen todavía no ha visto la cinta, y espera que su opinión cambie una vez lo haga.
Aclaró que, aunque no hubo un contacto directo, sí existió un trabajo de investigación considerable a partir de material público, entre entrevistas y podcasts que sumaban cientos de horas. Pero insistió en que Primetime nunca buscó ser una biopic tradicional, sino una mirada al impacto cultural del personaje frente a cámara, más que un retrato exhaustivo del hombre detrás del programa. Cuando se le preguntó directamente qué le diría a Hansen si pudiera hacerlo ahora mismo, dijo simplemente que espera que la película le guste, y admitió sentir curiosidad genuina por saber qué piensa el propio Hansen sobre cómo su imagen ha sido reinterpretada de tantas maneras distintas a lo largo de los años.

De productor a intérprete “vampírico”
También nos comentó como fue pasar de productor a actor, Pattinson nos explicó que el primer borrador del guion requería a alguien con cierta energía de “papá americano” para que el contraste funcionara, pero que a medida que el proyecto se fue moviendo hacia un terreno más extraño y metafísico, encontró un territorio mucho más cercano a lo que naturalmente lo atrae como actor: lo esotérico, lo inusual, lo que se aleja del biopic convencional. Aseguró además que no suele acercarse a sus personajes desde un lugar intelectual o psicológico, sino puramente desde la actuación, y que mientras más escenas leía, más sentía que el material tenía algo jugoso que explotar.
La experiencia de Algo Más Que Cine
Haber visto Primetime y luego escuchar a Pattinson conversar sobre su proceso fue como terminar de entender una película que nos dejó pensando más de lo esperado. Es exactamente esa doble sensación que él mismo describe: por un lado no puedes dejar de ver lo que está haciendo como actor, y por otro te queda esa incomodidad de haberte entretenido tanto con algo que, en el fondo, sigue siendo un tema oscuro.
Y con la película ya vista, tiene mucho más sentido eso que repitió varias veces durante la charla: que esto nunca fue un intento de retratar fielmente a Chris Hansen, sino de mostrar qué pasa cuando algo se vuelve más grande que la gente que lo creó. Se nota en pantalla — Pattinson no está imitando a nadie, está construyendo a alguien atrapado entre las buenas intenciones y una máquina que terminó tragándoselo todo.
De nuestra parte, Primetime se queda como una de esas películas de las que seguiremos hablando, y no nos sorprendería verla asomarse en la conversación de premios más adelante.