Zona Cero – La nueva pesadilla zombie de Yeon Sang-ho

Zona Cero es el regreso de Yeon Sang-ho al cine de infectados, esta vez confinado en un rascacielos que brilla cuando se sumerge en la acción pura, pero pierde fuelle cuando intenta cargar de significado su premisa. 
Zona Cero (2026)
Puntuación:★★★ 
Dirección: Yeon Sang-ho
Reparto: Jun Ji-hyun, Koo Kyo-hwan, Ji Chang-wook y Shin Hyun-bin
***screening de prensa***

Yeon Sang-ho vuelve al género que lo catapultó a la fama internacional con “Estación Zombie” y, en menor medida, con “Península”, pero esta vez traslada la acción a un rascacielos que combina un centro comercial, oficinas y un espacio para congresos científicos. La premisa —una infección que se propaga a partir de un experimento relacionado con la comunicación biológica de los mohos mucilaginosos— le sirve de excusa para desplegar un catálogo de criaturas más agresivas, imprevisibles y viscosas que las de sus trabajos anteriores, y ahí es donde la película encuentra su verdadero motor.

Cuando Zona Cero se entrega sin reservas al caos, funciona de maravilla: es un espectáculo de alto voltaje, sangriento y ejecutado con oficio, que conoce las convenciones del subgénero zombie lo suficientemente bien como para subvertirlas en el momento justo y mantener al espectador en tensión constante. La puesta en escena es enérgica —quizás en exceso— y la cámara se mueve con un dinamismo que aporta varios momentos de acción realmente espectaculares. El elenco, encabezado por Ju Ji-hyun en el papel de la profesora Kwon Se-jeong, ofrece una base sólida que permite al resto de personajes lanzarse de lleno al desborde sin que la historia pierda del todo el rumbo.

El problema aparece cuando la cinta intenta trascender el mero entretenimiento y ponerse filosófica. Las subtramas resultan superficiales, algunas decisiones de los personajes rozan lo ilógico y las metáforas que se van acumulando terminan diluyendo el impacto emocional que la propuesta parecía prometer. Con una duración que supera las dos horas, el ritmo empieza a resentirse pasada la primera hora y cuarto, y salvo un par de giros puntuales, la película cae en la repetición de fórmulas ya conocidas dentro del cine de zombies.

Aun con esas limitaciones, Zona Cero cumple de sobra como entretenimiento desenfrenado: tiene la energía suficiente para mantener al público en vilo y suficientes detalles de puesta en escena para resultar, en ocasiones, hasta elegante. No alcanza la contundencia y la economía narrativa de Estación Zombie, ni logra la complejidad psicológica que una premisa tan ambiciosa parecía anunciar, pero se disfruta mientras dura, aunque probablemente no deje una huella duradera en quien la vea.

Es al final, en menor medida una montaña rusa de género bien ejecutada técnicamente, que brilla en el caos y tropieza cuando busca profundidad.

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