Baz Luhrmann regresa al universo de Elvis Presley con un documental musical que mezcla concierto y archivo íntimo para reforzar su dimensión mítica. A través de material inédito y entrevistas del propio Elvis.
Epic: Elvis Presley in Concert (2025)
Puntuación:★★★★
Dirección: Baz Luhrmann
Documental
Estreno en cines
En 2022, el director Baz Luhrmann estrenó uno de sus proyectos pasión más grandes hasta la fecha. La película biográfica sobre el rey del rock and roll, Elvis Presley. Una propuesta audaz en su estilo visual apabullante y glamoroso que recibió críticas mixtas tanto de la crítica profesional como de la audiencia sobre la forma en que abarcó la historia de Presley, sin embargo, no fue el final del camino para Luhrmann, que regresa este año con un documental musical sobre Presley de la manera más grandilocuente que solo el autor de Moulin Rouge y Romeo + Juliette.
Baz Luhrmann, revive a la leyenda del rock and roll en un concierto de material inédito en vivo mientras oímos entrevistas del mismo Presley en que expresa sus opiniones, recuerda vivencias y se adentra a la vida privada del primer gran frontman que cambió la cultura popular para siempre.
La mejor descripción de esta película la dio el mismo Baz Luhrmann: “No es enteramente un documental o un concierto, sino algo nuevo que añade al canon de Elvis como músico y como persona” y, después de observar la película, comprendo perfectamente a lo que se refiere. Es un balance entre la vida de Elvis y un concierto de su época en Las Vegas, intercalado entre diferentes etapas. Luhrmann hace un recuento rápido de la vida de Elvis: de la infancia, primeros éxitos, su etapa en el cine y, por último, su llegada al Hotel International, que pasaría haciendo múltiples conciertos.
Así pasamos entre canción y entrevista, interconectándose con imágenes en vivo en que observamos al mismo Elvis responder sobre preguntas clave de su vida y diferentes circunstancias, hasta mostrando el cuestionamiento moral de la época hacia su figura en unos Estados Unidos conservadores que trataban de sanitizar su imagen, que aún se regían por la segregación racial en la mayoría del país y que llevó al propio Elvis a tener roces raciales por su fascinación por la música góspel y blues.

Al mismo tiempo, vamos viendo su faceta más calmada y juguetona detrás del escenario, mostrándonos a las personas cercanas de su círculo como fue Priscilla y el coronel Parker (quien Luhrmann no disimula su disgusto, villanizándolo cuando aparece en persona).
No obstante, ese balance se pierde en varios momentos porque Luhrmann decide no enfocarse en la vida personal de Presley profundamente. Dando pinceladas rápidas que muestran sus relaciones y varios temas personales. Dejando de lado las sombras que tuvo su vida como fue el abuso de sustancias y la controversial relación con Priscilla. Dejándolo en un podio como una leyenda que fue atormentada por su soledad y no por sus propias decisiones.
Dicho eso, cuando se enfoca en la música es donde brilla la obra. Desplegando un gran catálogo de canciones clásicas de su repertorio en diferentes épocas de su carrera como en los 50’s y finales de los 60’s, en diferentes ángulos y tiempos que crean un espectáculo sonoro abrumador. Mostrando el magnetismo y carisma de Elvis sobre el escenario, la reacción de su público y la obsesión ferviente que despertaba en sus fanáticos. Además de que el estilo del director no se pierde, empleando sus características transiciones, fundidos y diferentes composiciones visuales que acompañan múltiples fotos y recortes. Junto a la tipografía empleada en su película anterior que reutiliza. Aunque, se puede hacer un tanto cargada la obra con su despliegue visual y ritmo frenético.

Un punto importante a destacar es la creación del metraje en sí. En que Luhrmann buscaba material de referencia para las presentaciones en vivo para la película de Elvis. Encontrando 68 cajas de material en 35 mm y 8 mm en los archivos de Warner Bros. Así pasó los próximos años reconstruyendo y escalando las presentaciones hasta el resultado moderno que es alucinante, al igual que el diseño sonoro que logró recuperar las conversaciones perdidas en un ambiente envolvente que se electrifica cada vez que se oye la voz de Presley, tanto en audios sueltos como en los conciertos que dio.
Baz Luhrmann elige enfocar su visión al dios sobre el hombre. Recordando un poco a los trabajos de Brett Morgen en que emplea material en vivo con entrevistas directas hacia el músico. Sin lograr llegar a mezclar perfectamente ambos mundos y queda solo en la fascinación pop de la persona. Aun así, sabe darle una profundidad que nos hace empatizar con él, aparte de un espectáculo audiovisual de la etapa más mítica de Presley en Las Vegas. Capturando su magia sonora en 90 minutos de música constante que revive lo que fue una de las figuras claves de la música estadounidense.
Finalizando, Luhrmann logra darle su tan apreciado homenaje al rey del rock and roll en que enseña su humanidad y conexión especial con la música. Siendo un espectáculo absoluto que explota en la gran pantalla con las canciones más famosas de Elvis Presley en presentaciones inolvidables. Llevando a la audiencia hacia una época en que vivió el hombre, el mito, la leyenda Elvis Presley.Baz Luhrmann regresa al universo de Elvis Presley con un documental musical que mezcla concierto y archivo íntimo para reforzar su dimensión mítica. A través de material inédito y entrevistas del propio Elvis, la película equilibra momentos personales con un potente espectáculo en Las Vegas.