La Academia redefine los Oscar: nuevas reglas sobre IA, nominaciones múltiples y cine internacional sacuden Hollywood

La Academy of Motion Picture Arts and Sciences ha aprobado una de las reformas más ambiciosas de su historia reciente de cara a la 99.ª edición de los Premios Óscar, prevista para 2027. El nuevo reglamento no solo actualiza criterios técnicos, sino que reconfigura profundamente la lógica de competencia, autoría y representación global dentro de la industria cinematográfica.

Lejos de ser ajustes menores, los cambios apuntan a tres tensiones clave del cine contemporáneo: el avance de la inteligencia artificial, las estrategias de campaña en categorías interpretativas y la creciente presión por internacionalizar el reconocimiento de las películas.

Fin a una regla histórica: actores podrán competir contra sí mismos

Uno de los anuncios más disruptivos afecta directamente a las categorías de actuación. A partir de ahora, un intérprete podrá recibir múltiples nominaciones en una misma categoría, siempre que ambas actuaciones se sitúen entre las cinco más votadas.

Hasta hoy, el sistema obligaba a descartar una de ellas, incluso si ambas tenían suficiente respaldo. Este cambio rompe con una tradición que se mantenía prácticamente intacta desde mediados del siglo XX, tras el caso único de Barry Fitzgerald, quien fue nominado como actor principal y de reparto por un mismo papel en Going My Way.

La nueva norma también busca debilitar una práctica muy arraigada en Hollywood: el llamado category fraud, donde estudios posicionaban estratégicamente interpretaciones en categorías secundarias para evitar competencia directa.

Casos históricos ilustran el impacto potencial de esta reforma. En 2008, Kate Winslet fue impulsada simultáneamente por Revolutionary Road y The Reader. Aunque ganó el Oscar por esta última, la primera quedó fuera tras un reposicionamiento estratégico. Bajo las nuevas reglas, ambas actuaciones podrían haber competido en igualdad de condiciones.

El cambio abre un nuevo escenario: actores como Leonardo DiCaprio, Jessica Chastain o Alicia Vikander habrían tenido históricamente opciones reales de doble nominación en un mismo año.

Más allá de la anécdota, la medida podría transformar las campañas de premios: en lugar de redistribuir categorías, los estudios podrían apostar por maximizar la presencia de un mismo talento dentro de una sola.

Línea dura contra la inteligencia artificial

En paralelo, la Academia ha endurecido su postura frente al uso de IA generativa, en respuesta a un debate que se intensificó tras las huelgas de Hollywood en 2023.

Las nuevas reglas establecen que: Las interpretaciones solo serán elegibles si son realizadas por actores humanos acreditados y con consentimiento explícito. Por el lado, de los guiones deberán ser de autoría humana comprobable para competir en sus categorías. Esto coloca a la Academia en una posición clara: proteger la noción de autoría artística frente a la automatización.

El trasfondo no es menor. Casos recientes, como el uso digital de la imagen de Val Kilmer o tecnologías de deepfake, han generado preocupación sobre derechos de imagen, consentimiento y sustitución laboral. En la práctica, la Academia no prohíbe el uso de IA en la producción, pero sí delimita su legitimidad en el reconocimiento artístico. Es una distinción clave: la IA puede ser herramienta, pero no autora.

The Brutalist,
Revolución en la categoría internacional: más abierta y menos política

Otro de los cambios más significativos se da en la categoría de largometraje internacional, históricamente condicionada por decisiones gubernamentales o comités nacionales.

A partir de ahora: Más de una película por país podrá aspirar a la nominación, y filmes no seleccionados oficialmente podrán calificar si ganan premios en festivales clave como Festival de Cannes, Festival Internacional de Cine de Berlín, Festival de Venecia, Sundance, Toronto y Busan. 

La medida responde directamente a controversias recientes como la de Anatomía de una caída de Justine Triet, que, pese a ganar la Palma de Oro, no fue elegida por Francia como su representante oficial, pero aun así logró múltiples nominaciones al Oscar.

Este nuevo modelo reduce el peso político de los procesos de selección y abre oportunidades para cineastas que operan en contextos de censura o conflicto, como Jafar Panahi.

Además, cambia el simbolismo del premio: La estatuilla ya no representará al país, sino a la película y su director. Esto quiere decir que el nombre del director será el principal acreditado, desplazando el enfoque nacionalista hacia uno autoral.

Anatomy of a Fall
Ajustes técnicos y en campañas: más control, más transparencia

Las reformas también alcanzan categorías técnicas y procesos de votación:

Casting: aumenta el número máximo de galardonados de dos a tres.

Fotografía: tendrá una lista fija de 20 finalistas.

Efectos visuales: los votantes deberán ver material técnico obligatorio antes de votar.

Maquillaje: será necesario asistir a presentaciones oficiales para participar en la votación preliminar.

En paralelo, la Academia introduce mejoras en accesibilidad dentro de las campañas, obligando a incluir información para personas con discapacidad en comunicaciones oficiales (For Your Consideration). Estas medidas buscan responder a críticas históricas sobre opacidad y privilegios dentro del sistema de premios.

TAR

El impacto de estas reformas podría ser profundo y duradero. Por un lado, se democratiza el acceso (especialmente para el cine internacional); por otro, se redefine la competencia en categorías clave.

Pero también hay riesgos:

La posibilidad de múltiples nominaciones podría concentrar aún más la atención en grandes estrellas.

La regulación de la IA abre debates sobre qué constituye realmente “autoría” en el cine contemporáneo.

La flexibilización internacional podría saturar la categoría con más contendientes fuertes.

Con producciones como Dune: Part Three de Denis Villeneuve o futuros proyectos de Alejandro G. Iñárritu en el horizonte, la carrera hacia los Oscar 2027 se perfila como una de las más impredecibles en años. Ya que Academia no solo está actualizando sus reglas: está redefiniendo qué significa competir, crear y ser reconocido en el cine del siglo XXI.

Entre la defensa del talento humano frente a la inteligencia artificial, la apertura global y el rediseño de sus categorías más icónicas, los Oscar entran en una nueva era donde el prestigio ya no depende solo de Hollywood, sino de cómo la industria entera negocia su futuro.

 

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