Niñas escarlata – Un retrato sobra las heridas detrás de una ley

Niñas escarlata se adentra en la realidad de las mujeres dominicanas que enfrentan el abuso, la violencia y las restricciones sobre sus propios cuerpos, la cineasta Paula Cury combina testimonios, archivo y recreaciones para confrontar el peso de la religión, la política y los prejuicios sociales en República Dominicana.
CRFIC 2026 | Niñas Escarlata (2026)
Puntuación: ★★★★
Dirección: Paula Cury
Documental

Hablar del aborto en República Dominicana significa hablar también de religión, política, desigualdad y, sobre todo, de quién tiene derecho a decidir sobre el cuerpo de una mujer. Niñas escarlata entra directamente en esa discusión a partir de los testimonios de mujeres que han vivido en carne propia las consecuencias de una sociedad que todavía prefiere juzgar antes que escuchar.

A través de múltiples entrevistas e imágenes de archivo sobre la votación para avalar la ley antiaborto en 2021, revela las voces silenciadas por parte del gobierno y la sociedad dominicana, que han cobrado las vidas de millones de mujeres. Dirigida y escrita por Paula Cury, nos muestra la realidad que deben vivir millones de mujeres por culpa de los estigmas y la desinformación. En este ejercicio, da muestra de las problemáticas sociales de su país.

La narrativa está construida a base de varios testimonios de mujeres comunes, que muestran los abusos, el incesto, la manipulación, la culpa y la frustración que son impuestos sobre sus cuerpos. A través de recreaciones ficticias, en las que vemos sus infancias o su adultez, además de mostrar cómo la religión es utilizada como instrumento de opresión sobre la feminidad.

Así, pasamos entre diferentes secuencias protagonizadas por mujeres de clase alta y clase baja, al igual que se retrata el embarazo adolescente sin prejuicios. Las voces de estas mujeres van hilando las diferentes secuencias de sus vidas con imágenes cotidianas.

Cury va armando un esquema complejo de diferentes historias, cuyos puntos comunes son la deshumanización y explotación del cuerpo femenino para el control patriarcal. Expone las enormes estructuras sociales que tiene el país para mantenerlas oprimidas, al igual que les da un rostro a todos estos casos. Emplea momentos cotidianos, como los quehaceres del hogar, la limpieza y la preparación de alimentos, que funcionan como metáforas sobre la forma en que el cuerpo femenino es lastimado.

Junto con eso, tenemos momentos en los que entra en un plano más onírico que me pareció alucinante, para darle un sentido de unión tan espiritual.

El desarrollo no solo contiene recreaciones, también muestra imágenes de archivo del proceso de votación para que se aprueben las tres excepciones que permitirían el aborto, y ahí entra un tema importante. Vemos los casos atroces de abuso y el cuestionamiento sobre qué debería hacer el gobierno. Sin embargo, también muestra los diferentes movimientos políticos que se mueven en el Congreso, donde está el grupo de mujeres provida.

Así entra en discusión que no solo es un tema de oposición masculina, sino también femenina, con mujeres que están en contra del aborto legal. Enseña los esquemas sociales en los que se inculca esta filosofía provida desde diferentes ángulos, tanto sociales como religiosos, sin valorar las vidas de todas estas mujeres.

Todo esto está expuesto con una buena cinematografía que muestra diferentes paisajes de República Dominicana y le da una dosis de realismo a todo lo que presenciamos. Junto a esto, el diseño sonoro es muy bueno, jugando con los silencios y los diálogos, mientras que la música compuesta acompaña muy bien las imágenes.

Salvando ciertos detalles minúsculos, es una obra sorprendente que retrata la realidad de República Dominicana desde diferentes ángulos para hablarnos sobre la violencia contra la mujer. Toca temas tabúes que siguen ocurriendo en todos los países del mundo, pero que se deciden ignorar. Utiliza las voces reales de todas estas mujeres que valientemente se alzan para pedir una educación sexual verdadera y no dogmática, justicia para las víctimas y un proceso legal que permita atender estos casos.

Un documental valiente que causará revuelo en la sociedad dominicana y que puede generar empatía en todos los países latinoamericanos. Sin caer en la explotación, Paula Cury da un mensaje contundente: la esperanza de un cambio procede de la unión de todos los estratos sociales para destituir estas leyes retrógradas que han herido a generaciones enteras y permitir que las mujeres puedan ser autónomas sobre sus cuerpos, como debió haber sido desde siempre.

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