Dama de las mil máscaras – Un retrato de una tradición que se resiste a desaparecer

Dama de las mil máscaras retrata a Damaris González Barrantes y su esfuerzo por mantener viva la tradición de las mascaradas de Barva, donde Wainer Méndez Solano construye un documental sencillo y visualmente atractivo que combina el retrato personal con la historia de una tradición costarricense.
CRFIC 2026 | Dama de las mil máscaras (2026)
Puntuación: ★★★
Dirección: Paula Cury
Documental

En Costa Rica, las mascaradas son mucho más que personajes gigantes recorriendo las calles al ritmo de cimarrona. Detrás de cada una existe un oficio, una memoria y una forma de entender la identidad de una comunidad. Dama de las mil máscaras se acerca a ese mundo a través de Damaris González Barrantes, una de las mascareras de Barva que ha dedicado años a mantener vivo este arte creando máscaras tradicionales, rescatando una tradición centenaria de Costa Rica para que las nuevas generaciones puedan mantener vivas las fiestas tradicionales.

Dirigida y escrita por Wainer Méndez Solano, la película nos ofrece un retrato de esta reconocida artista nacional y de su lucha por preservar una tradición que se ve amenazada por diferentes factores externos.

La narrativa se divide en múltiples secuencias en las que la protagonista nos muestra el proceso de creación de una máscara, junto con el valor histórico que carga. Se habla de la leyenda del cacique Barvak y de la razón de ser de este arte, además de revisitar la vida de doña Barrantes, conocer a su familia y acompañarla durante la celebración de las fiestas de Barva.

El director abarca estos diferentes temas y ángulos mediante secuencias ilustrativas en las que la cámara sigue de cerca a los protagonistas. Los captura con movimientos como paneos y travellings de seguimiento, además de estilizar las imágenes mediante una fotografía de iluminación intensa y el uso del slow motion, que hace que algunos momentos resulten más llamativos. Todo esto se complementa con un montaje rápido que mantiene la historia dinámica.

No obstante, su gran talón de Aquiles es la corta duración. La película introduce múltiples temas sin desarrollarlos plenamente, dejando de lado algunos elementos que podrían haber enriquecido mucho más el documental. Uno de ellos es la lucha de la Dama contra la Policía Municipal de Barva, que intenta cancelar las fiestas. Este conflicto apenas se toca, mientras que las diferentes entrevistas aparecen de manera esporádica sin llegar a construir un punto de vista más certero.

Dama de las mil máscaras no logra desarrollar todo su potencial, ya que deja temas como la pérdida de identidad nacional, los conflictos con las autoridades y la relación de las mascaradas con las tradiciones indígenas apenas explorados, cuando podrían haberle dado mayor profundidad a la propuesta.

Aun así, el documental encuentra su mejor versión cuando se concentra en la vida cotidiana de Damaris González Barrantes y en lo que significa este oficio para ella y para su comunidad. Es una historia pequeña que permite conocer el amor de una mujer por un arte que ha acompañado a generaciones de costarricenses.

En el apartado técnico, especialmente considerando que se trata de una producción realizada prácticamente por una sola persona, el resultado es bastante sólido. La fotografía, la música original y el diseño sonoro acompañan bien el relato y consiguen darle dinamismo.

Al final, Dama de las mil máscaras es una película entretenida que, aunque se queda corta en varios de los temas que plantea, cumple con algo importante: acercarnos a una tradición que forma parte de nuestra identidad y recordarnos que, si no la conocemos y valoramos, también podemos terminar perdiéndola.

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