Animales — Ben Affleck tropieza con su propio thriller

Lo nuevo de Ben Affleck, es un thriller de secuestros y corrupción política que desaprovecha una premisa con potencial que debería generar tensión, pero su guion acumula situaciones inverosímiles, personajes poco desarrollados y una crítica social demasiado obvia.
Animales (2026)
Puntuación:★½
Dirección: Ben Affleck
Reparto:  Ben Affleck, Kerry Washington, Gillian Anderson, Steven Yeun, Adriana Paz y Luis Gerardo Méndez,
Disponible en Netflix

Cuesta entender qué salió mal en Animales (Animals), el nuevo largometraje de Ben Affleck, un director que ha demostrado en películas como The Town y Argo su capacidad para construir relatos criminales sólidos y entretenidos. Sobre el papel, su nueva propuesta reúne los ingredientes necesarios para un thriller efectivo: una campaña política al borde del desenlace, un secuestro que exige reunir millones de dólares en cuestión de horas y un matrimonio obligado a enfrentarse a sus propias contradicciones. Sin embargo, lo que debería ser una carrera contrarreloj termina convertido en una historia torpe, incapaz de generar la tensión que necesita.

Affleck interpreta a Mark Kimball, un candidato a la alcaldía de Los Ángeles cuya campaña atraviesa un momento decisivo cuando secuestran a su hijo y exigen siete millones de dólares por su liberación. Junto a su esposa Abby, interpretada por Kerry Washington, deberá encontrar la manera de conseguir el dinero mientras lidia con los intereses políticos que amenazan con complicar todavía más la situación. La historia intenta combinar el drama familiar con una mirada crítica a la ambición, la hipocresía de la clase dirigente y las contradicciones de la política migratoria. El problema es que sus distintas líneas narrativas nunca terminan de integrarse de manera convincente.

El guion, firmado por Connor O. McIntyre, Billy Ray y el propio Affleck, acumula giros y decisiones poco creíbles que debilitan cualquier posibilidad de involucrarse emocionalmente con los personajes. En lugar de construir una situación de peligro que se intensifique progresivamente, la película avanza mediante conveniencias narrativas y conflictos que parecen existir únicamente para llevar la historia al siguiente punto. La crítica social tampoco encuentra demasiado espacio para desarrollarse: sus señalamientos son tan evidentes y sus personajes están dibujados con tan poca sutileza que el relato termina subrayando sus ideas sin darles verdadera profundidad.

El reparto tampoco consigue compensar esas carencias. Affleck ofrece una interpretación funcional, pero Mark carece del desarrollo necesario para que sus decisiones tengan el peso dramático que la historia pretende otorgarle. Kerry Washington tiene poco margen para construir a Abby más allá de sus conflictos inmediatos, mientras que Steven Yeun y Gillian Anderson quedan atrapados en una narración que no aprovecha suficientemente sus capacidades. Incluso cuando la película se acerca a su desenlace y debería alcanzar su mayor intensidad, la ejecución resulta aparatosa y poco convincente.

Lo más frustrante de Animales es que Affleck conoce los mecanismos del thriller criminal, pero aquí parece haber perdido el control sobre ellos. La premisa ofrecía oportunidades para explorar los vínculos entre poder, dinero y responsabilidad, pero la película se conforma con una sucesión de situaciones inverosímiles y una crítica política demasiado obvia. El resultado es un thriller impersonal, desarticulado y carente de tensión, que difícilmente dejará una huella significativa dentro de la filmografía de su director. Una oportunidad desaprovechada que demuestra que contar con buenos ingredientes no basta cuando la historia nunca consigue hacerlos funcionar.

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