Amos del Universo – He-Man deja de avergonzarse de ser He-Man

Amos del Universo encuentra su principal fortaleza en la decisión de no tomarse demasiado en serio a sí misma. Travis Knight construye una aventura espacial que abraza el carácter extravagante y fantástico de He-Man, combinando humor, nostalgia y espectáculo visual sin caer completamente en la parodia.
Amos del universo (2026)
Puntuación:★★★
Dirección: Travis Knight
Reparto: Nicholas Galitzine, Camila Mendes, Alison Brie, James Purefoy, Morena Baccarin, Kristen Wiig, Jared Leto y Idris Elba
Disponible en cines

Lo mejor que hace Amos del Universo ocurre mucho antes de que Adam levante la espada y pronuncie la frase que todos están esperando. Ocurre cuando la película entiende que no tiene sentido intentar convencer al público de que He-Man es un personaje serio. Travis Knight parece comprender desde el inicio que la única manera de hacer funcionar esta historia en 2026 es abrazando aquello que siempre la hizo especial: su condición de fantasía exagerada, absurda y profundamente extraña.

Durante años, Hollywood ha intentado convertir propiedades populares en productos cada vez más solemnes, como si el prestigio dependiera directamente de eliminar cualquier rastro de ingenuidad. Amos del Universo toma el camino contrario. No renuncia a la épica, pero tampoco esconde el hecho de que estamos viendo una historia sobre un príncipe musculoso que empuña una espada mágica para enfrentarse a un villano con una calavera por rostro. En lugar de pelear contra esa premisa, la película decide divertirse con ella.

La historia sigue a Adam, heredero del reino de Eternia, quien siendo niño escapa de la destrucción de su mundo y termina perdido en la Tierra. Años después, convertido en un adulto que trabaja en recursos humanos y todavía intenta encontrar respuestas sobre su pasado, descubre nuevamente la Espada de Poder y se ve obligado a regresar a su planeta natal para enfrentar la amenaza de Skeletor. La estructura responde a una fórmula bastante reconocible: el héroe que desconoce su destino, la llamada a la aventura y el descubrimiento de una identidad mayor. Lo interesante es que Knight introduce constantemente pequeños elementos de humor que evitan que la historia se vuelva demasiado solemne.

Gran parte de ese equilibrio funciona gracias a la interpretación de Nicholas Galitzine. El actor entiende que Adam debe ser heroico sin convertirse en una caricatura de sí mismo. Hay algo genuinamente simpático en su mezcla de inseguridad, entusiasmo y torpeza. Incluso cuando finalmente asume el rol de He-Man, la película nunca abandona del todo la humanidad del personaje. Galitzine parece estar disfrutando cada minuto de una propuesta que constantemente le pide ser héroe y al mismo tiempo burlarse un poco de la imagen clásica del héroe.

Esa actitud se extiende al resto de la película. Las mejores secuencias suelen ser aquellas donde Adam todavía está intentando encajar entre dos mundos. Su paso por una oficina de recursos humanos obsesionada con los discursos corporativos o algunos encuentros vinculados a la cultura geek contemporánea generan varios de los momentos más divertidos del relato. Knight encuentra ahí una forma inteligente de conectar un personaje nacido en los años ochenta con sensibilidades mucho más actuales.

Visualmente, la película también entiende cuál es su identidad. Eternia no busca parecer un mundo completamente realista ni una fantasía oscura al estilo de muchas producciones contemporáneas. Hay una artificialidad deliberada en los diseños, los vestuarios y las criaturas que termina jugando a favor de la experiencia. Incluso cuando los efectos digitales dominan la pantalla, la sensación es la de estar observando una aventura fantástica construida desde la imaginación y no desde una obsesión por la verosimilitud.

Del otro lado aparece Skeletor, interpretado por Jared Leto, quien funciona mejor como símbolo de la exageración que como amenaza verdaderamente intimidante. La película se divierte constantemente con la teatralidad del personaje, con su necesidad de parecer poderoso y con la absurda grandilocuencia de sus discursos. Más que un villano aterrador, Skeletor termina convirtiéndose en una caricatura consciente de sí misma, algo que encaja bastante bien con el tono general de la propuesta.

Sin embargo, la película empieza a mostrar sus limitaciones cuando intenta transformarse en una gran franquicia antes de consolidarse como una película. Con casi dos horas y media de duración, la historia comienza a estirarse más de lo necesario. Las relaciones entre personajes se vuelven repetitivas, algunos conflictos regresan una y otra vez bajo diferentes formas y las escenas de acción no siempre poseen la claridad narrativa que el material requería. Hay momentos donde se percibe el esfuerzo de demasiados guionistas intentando incorporar elementos distintos dentro de una misma historia.

Esa sensación también afecta el tono. Aunque la película funciona muy bien cuando abraza su faceta más juguetona, pierde fuerza cada vez que intenta convencernos de la enorme importancia de su mitología. Las referencias para los fanáticos, los guiños al material original y las inevitables semillas para futuras secuelas terminan ocupando un espacio que podría haberse utilizado para fortalecer el conflicto principal. Como ocurre con muchas producciones contemporáneas, a veces parece más interesada en preparar el siguiente capítulo que en perfeccionar el actual.

Aun así, sería injusto ignorar todo lo que sí consigue. Travis Knight demuestra nuevamente una sensibilidad especial para encontrar humanidad dentro de propiedades que podrían convertirse fácilmente en espectáculos vacíos. Ya lo había hecho con Bumblebee y vuelve a hacerlo aquí. Aunque Amos del Universo nunca alcanza todo su potencial y ocasionalmente se pierde entre las exigencias del blockbuster moderno, encuentra suficiente encanto en su propia rareza para mantenerse a flote.

Quizá ese sea su mayor logro. La película no intenta convencer al espectador de que He-Man es más complejo o más profundo de lo que realmente es. Entiende que el personaje nació de una imaginación desbordada, de juguetes, dibujos animados y aventuras imposibles.

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