Café Chairel – Por la mañana café por la tarde cine

Café Chairel encuentra humanidad y calidez en una historia sencilla sobre dos personas solitarias que aprenden a acompañarse mientras intentan salvar una cafetería.

Café Chairel (2026)
Puntuación:★★★½
Dirección: Fernando Barreda Luna
Reparto: Tessa Ia, Mauricio Isaac, Hernan Del Riego y Leonel Deluglio
Disponible en cines 

Dentro del cine LATAM es agradable encontrar perspectivas que, independientemente de tener un toque de fantasía y humanidad, se salen completamente del molde de la tendencia actual. En el caos del mundo, si bien sigue siendo el disparador de muchas obras de arte, de vez en cuando también permite contar historias que funcionan como un abrazo al corazón, transportándonos a sabores y lugares mágicos de nuestro hermoso continente.

Café Chairel trata de dos personas solitarias que se cruzan en una cafetería. Ambos poseen personalidades antagónicas y arrastran historias de vida complejas; sin embargo, aprenderán a acompañarse para sacar adelante el negocio del café y, con ello, sanar sus heridas.

Si pudiéramos describir a la película en una palabra, sería “blandeada”, pues mientras una parte de la historia da pie a convertirlo en una novela de telenovela con episodios de Como dice el dicho, el director y guionista encuentran la manera de alejarse de esas convenciones simplonas, dándole un toque agradable, más no empalagoso, y ligeramente sutil a estas clases de humor o comedia sobre “dos personalidades diferentes aprendiendo a ser amigos”.

Por otro lado, la historia esconde una serie de tópicos bastante densos de índole psicológica sobre la soledad y el duelo, que, en manos de un director menos diestro, tendrían dos caminos: ser tratados como un aspecto de telenovela melodramática o como una cinta de sufrimiento excesivamente explícito. Por fortuna, esto no sucede y se siente de una forma visualmente que la película se aleja de esos lugares comunes, ofreciendo un retrato que, si bien no teme mostrar momentos crudos, tampoco los sobreexplota. Adicionalmente, el tono cómico permite un mayor equilibrio.

La mejor parte es el acompañamiento preciso del guion, que, sin tener una historia pomposa, hace un trabajo eficiente. Los personajes están bien escritos, volviéndose correctamente sus personalidades; existe un antagonismo entre ellos dos que se vuelve casi esencial de validar. Las tramas están correctamente conectadas y, sin más, vemos la película esbozar el punto de lo que quiere mostrar. En épocas donde muchas veces los realizadores quieren ponerle tanta crema a sus tacos o, en términos cafeteros, se pasan de agua —terminan creando historias que pierden el sentido y el rumbo—, no es el caso de Café Chairel.

Quizá un aspecto destacable, adicional a una fotografía eficiente, es la cercanía, a través de diferentes planos generales y medios, de Tampico, Tamaulipas como un personaje más, impresión grata para una historia cuyo escenario natural le da un aspecto mágico, como uno existente y otro que puede unirse cuando como si fuera un relato corto, se cruzan historias sobre corazones en ruinas. El LATAM tristemente se encuentra, pero incluso mercadológicamente resulta rentable para impulsar la realización de cine mexicano o latinoamericano. ¿Cuántas películas que datan de encanto a su lugar de filmación podrían convertirse en un gancho para el impulso turístico en una relación ganar-ganar? Acaso no funcionarían muchas industrias cinematográficas en uno de sus más grandes problemas, especialmente porque Café Chairel tiene la tarea.

Siendo sencilla, directa, pero eficiente, Café Chairel vendría siendo como un Espresso Lavazza: una combinación de diferentes sabores que, en síntesis, terminan por crear un balance agradable y refrescante para quien lo disfruta.

Una tacita al corazón que, de vez en cuando, necesitamos en el cine para reír y sobrevivir.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *