Los ojos de Tammy Faye | Review

Jessica Chastain se entrega de corazón a la película biográfica de la televangelista Tammy Faye en un filme poco divertido sobre la hipocresía religiosa.

Los ojos de Tammy Faye (2021)
Puntuación: ★★★
Dirección: Michael Showalter
Reparto: Jessica Chastain, Andrew Garfield, Vincent D’Onofrio, Cherry Jones, Sam Jaeger, Fredric Lehne y Gabriel Olds
Disponible: VOD Google Play

Jessica Chastain bien puede ser una de las actrices más grandes de la última década desde su repentina aparición en la pantalla grande por el año 2011 con tres filmes muy distintos entre sí como fue The Help (recibió su primera nominación al Oscar) Take Shelter y la obra maestra de Terrence Malick The Tree of Life, desde ese momento la pelirroja no ha parado de trabajar en todo tipo de películas algunas aclamadas y otras que es mejor olvidar.

Luego de ese año de éxitos Chastain volvió a probar las mieles de los Oscar con su trabajo Zero Dark Thirty, pero lo perdió contra la otra actriz de moda de ese momento Jennifer Lawrence. Así que lo que sigue en la carrera de la actriz han sido papeles con cebo de Oscar (The Zookeeper’s Wife, Molly’s Game, Miss Sloane) pasando por filmes nominados al Oscar como Interstellar y The Martian, pero ninguna de esas propuestas la habían vuelto a poner en el radar de premios por miles de razones hasta ahora que Los ojos de Tammy Faye la tienen en esa mira que hay que ver hasta dónde puede llegar.

Los ojos de Tammy Faye, es una de esas películas biográficas prácticamente sacadas de Wikipedia que por alguna razón nunca termina de aprovechar de manera suficiente una historia con tanto potencial como fue el auge y caída de los famosos televangelistas que saltaron a la fama a finales de los 60 y cayeron en desgracias en los 80. 

Chastain es Tammy Faye, hija de una familia religiosa con una visión más progresista del cristianismo. Mientras se encontraba estudiando conoce a un joven prometedor llamado Jim Bakker (Andrew Garfield), con quien se casa de forma repentina y lo lleva a conocer a sus padres. Este la introduce al apasionante mundo de la ambición televisiva como es la industria monetizada de la fe, que en los 60 era una nueva tendencia creciente, y así poder predicar a las masas a través de la pantalla chica. 

Dicho suceso lleva a Bakker y Faye amar la fama, el poder y los excesos todo con la excusa que Dios los ama y que ellos son siervos para dar su mensaje; mientras ellos van ese camino la madre de Tammy le pasa diciendo «hay un límite para el amor de Dios», y es lo que ocurre que así como subieron a la cima, los escándalos de corrupción, sexo y engaños los llevan hacia abajo.

El filme de Michael Showalter es casi una cinta optimista que tiene unos toques inteligentes como es mostrarnos el desmoronamiento de un mundo a través de los ojos de la protagonista (ella está en prácticamente todas las escenas). Pero es una de las únicas ideas interesantes que tiene el director ya que la mayor parte de la película avanza como una película biográfica tradicional que es utilizar el recurso del montaje con titulares de revistas o imágenes que fluyen por medio de canciones (muchas interpretadas por la propia actriz).

La cinta nunca encuentra su propio sustento en el personaje de Tammy Faye, esto se nota cuando el director no sabe si apoyarse en ella, haciendo que la historia se sienta demasiado moderada, demasiado educada, cuando cuenta la historia de alguien que fue demasiado arraigada con los excesos como deja ver su vestuario, su maquillaje incluso la decoración de su casa.

Como venimos comentando, lo que hace que uno como espectador pueda estar viendo por dos horas este circo, es el carisma y la entrega de Chastain, quien no tiene problemas a la hora de comprometerse plenamente en un personaje tan descomunal y extravagantemente como es Tammy Faye, donde la actriz encuentra una seriedad genuina y bien intencionada a la hora de plasmar la esencia de esta mujer que pese a todo lo que ocurre en su mundo siempre lograba sonreír y siempre buscaba como hablar sobre la aceptación de las personas, indiferente de sus preferencias sexuales y luchaba por no vivir en la intolerancia. Hay que decirlo; Chastain entrega una gran actuación, que bien puede ser una de las mejores de su carrera.

Su contrapunto es Garfield, quien le cuesta destacar en la película pese tener un personaje bastante potente, pero el guión nunca le ayuda ni le favorece, tanto así que todo lo que ocurre alrededor de Bakker se siente como en la superficie y nunca se explora.

En resumen podemos decir que Los ojos de Tammy Faye es una cinta que carece de personalidad pero que el huracán Jessica Chastain es lo suficientemente atractivo para entregarse al circo.

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