Rose of Nevada destaca por su extraordinaria atmósfera, construida a través del 16 mm, el formato 4:3 y el revelado artesanal de Mark Jenkin, que convierten el pueblo pesquero en un espacio casi suspendido en el tiempo.
Rose of Nevada (2025)
Puntuación:★★★½
Dirección: Mark Jenkin
Reparto: George MacKay, Callum Turner, Rosalind Eleazar y Francis Magee
Disponible en VOD
Mark Jenkin construye en Rose of Nevada una película que parece existir fuera del tiempo incluso antes de que su historia decida romperlo. Rodada en 16 mm con cámaras Bolex y revelada artesanalmente por el propio director, la imagen tiene una textura granulada, imperfecta y casi táctil que convierte cada paisaje, rostro y embarcación en algo que parece rescatado de un recuerdo. El formato 4:3 y los colores apagados refuerzan esa sensación de aislamiento, como si este pequeño pueblo pesquero estuviera atrapado en un lugar donde el pasado nunca termina de desaparecer.
La premisa es tan sencilla como inquietante: un barco desaparecido hace treinta años regresa misteriosamente al puerto. Nick y Liam se incorporan a su tripulación y, después de un viaje aparentemente exitoso, descubren que han retrocedido en el tiempo. Los habitantes del pueblo los reciben como si fueran los pescadores originales que desaparecieron con la embarcación. A partir de ahí, Jenkin convierte una historia potencialmente sobrenatural en algo mucho más extraño: una reflexión sobre lo que heredamos de quienes estuvieron antes que nosotros y sobre la dificultad de escapar de una vida que parece haber sido escrita de antemano.
Lo más interesante es que Rose of Nevada nunca se apresura a explicar su propio misterio. Jenkin parece entender que hay algo más inquietante en no saber exactamente qué ocurrió que en ofrecer una respuesta definitiva. El barco se convierte en una especie de espacio suspendido entre épocas, mientras el pueblo funciona como un lugar donde la memoria colectiva pesa tanto como la realidad. Esa ambigüedad resulta fascinante, aunque también puede ser frustrante cuando la película deja algunas de sus ideas apenas sugeridas.
La relación de Nick con ese pasado es particularmente poderosa. Mientras Liam parece aceptar con sorprendente facilidad la posibilidad de ocupar la vida de otra persona, Nick entiende lo que está en juego: no se trata simplemente de haber viajado en el tiempo, sino de quedar atrapado dentro de una historia que ya fue escrita por otros. Hay una tensión generacional interesante en esa situación. La película observa a estos jóvenes enfrentándose a una forma de vida marcada por el trabajo físico, la precariedad y la dependencia del mar, preguntándose hasta qué punto realmente queremos heredar el destino de nuestros padres.

George MacKay destaca precisamente porque consigue transmitir esa angustia sin convertirla en una interpretación excesivamente explicativa. Nick parece estar constantemente intentando comprender qué está ocurriendo mientras el resto de los personajes acepta lo imposible con una naturalidad desconcertante. Callum Turner funciona bien como contrapunto, especialmente porque Liam representa una respuesta completamente distinta: si el pasado le ofrece una vida que parece más satisfactoria que la que tenía, ¿por qué querría regresar?
Pero ahí también aparece el principal problema de la película. La riqueza visual y atmosférica de Rose of Nevada es considerablemente mayor que la profundidad con la que desarrolla algunos de sus personajes y conflictos. Hay ideas que parecen estar a punto de convertirse en algo mucho más potente y terminan quedándose en la insinuación. La ambigüedad funciona cuando genera posibilidades; cuando simplemente deja cabos sueltos, puede sentirse como una falta de desarrollo.
Aun así, sería injusto medir la película únicamente por las respuestas que no ofrece. Jenkin está mucho más interesado en crear una sensación que en construir un mecanismo narrativo perfectamente explicado. El sonido, los silencios, la textura del celuloide y la presencia constante del mar construyen una experiencia que se siente casi como un sueño encontrado en una vieja caja de películas. Incluso cuando la historia se vuelve difícil de seguir, la película conserva una identidad visual y sensorial extraordinariamente definida.
Rose of Nevada puede resultar esquiva y demasiado ambigua, pero también es difícil de confundir con cualquier otra cosa. Jenkin toma una historia de fantasmas y viajes en el tiempo y la convierte en una meditación extraña sobre la memoria, la comunidad y las vidas que heredamos. Una película mucho más fascinante por cómo se ve y se siente que por la claridad de aquello que cuenta, pero cuya atmósfera termina siendo tan poderosa que incluso sus preguntas sin respuesta permanecen flotando mucho después de que termina.