Veneciafrenia | Review

Lo nuevo de Alex de la Iglesia es un slasher donde un enmascarado se la pasa matando turistas en Venecia cuando una ciudad se levanta contra el turismo en masas.

Veneciafrenia (2021)
Puntuación: ★★½
Dirección: Álex de la Iglesia
Reparto: Ingrid García Jonsson, Silvia Alonso, Goize Blanco, Alberto Bang, Cosimo Fusco, Enrico Lo Verso, Nicolás Illoro, Nico Romero y Armando de Razza
Disponible: Prime Video (VOD)

 Para nadie es un secreto que el fascinante director Alex de la Iglesia es uno de los mejores en crear historias fantásticas que mezclan el terror con la fantasía, y que una de sus pasiones era ese cine giallo que surgió en los años setenta en Italia, por lo cual era cuestión que el hombre detrás de obras tan espectaculares como «Las Brujas de Zugarramurdi» o «Balada triste de trompeta» realizará un slasher en la famosa ciudad flotante, donde los crímenes se van acumulando pero nunca termina de conectar con la idea del filme.

Veneciafrenia es el espectacular título del decimosexto trabajo del español, donde podemos decir que aquí se aplica la famosa frase «hay mucho estilo pero poca sustancia» , Iglesias nos ofrece un slasher técnicamente impresionante, cuyos crímenes terminan siendo fugazmente divertido pero por lo demás todo el resto es olvidable, dejándonos en claro que visualmente el creador de «El día de la bestia» sabe cómo atrapar y construir obras de género brillantes pero a la hora de crear una historia atractiva se le queda corta. En buena teoría, esto también es la primera entrega de ‘The Fear Collection’, una antología de largometrajes de terror que coproducen Sony/Amazon Prime que se realizará bajo la dirección de la Iglesia, pero siendo sinceros con este primer trabajo queda debiendo mucho, ya que Veneciafrenia queda lejos pero muy lejos de obras como «La Comunidad» o «Muertos de Risa«.

Aquí seguimos a un grupo de turistas españoles poco encantadores que se meten en grandes y sangrientos problemas durante un viaje de carnaval a Venecia. El grupo está formado por cinco jóvenes viajeros, incluida la inteligente Isa (Ingrid García-Jonsson), su tonto hermano José (Alberto Bang) – cita: «¿Quién es María Antonieta?» – quien rápidamente pierde su teléfono al caer en un canal, y otros tres ligeramente indistinguibles que sospechamos se agregarán pronto a la cuenta de cadáveres que contempla Venecia a lo largo de su historia.

El filme es ágil de seguir; desde el primer minuto que marca la pauta, donde vemos un grafiti que dice «Cruceros fuera», al momento tenemos un joven turista siendo asesinado a golpes con su propia cámara por un asesino con una máscara de carnaval mientras los espectadores que pasan por ahí aplauden, creyendo que es una obra callejera. Hay un mundo de significado en la escena, pero el ritmo acelerado de Veneciafrenia nunca deja procesar las escenas avanzando a zancadas gigantes la trama; aquí nunca hay un desarrollo sobre los motivos en concreto del grupo de asesinos ni a qué se debe concretamente las ganas de matar a los turistas.

Los personajes que son asesinados ni hablar, son tan olvidables como interesantes, no tienen una construcción y lo poco que sabemos de ellos dan pena de lo nefastos que son, más bien uno quiere que el enmascarado los mate. Incluso aparece otro personaje incluso más espeluznante, una figura enmascarada llamada El Doctor (un Cosmio Fusco deliciosamente exagerado), pero termina siendo un segundo plano que no va a nada.

El humor negro es un elemento clave de Iglesia y muchas veces ha redimido sus películas de sus peores excesos, pero en esta ocasión está prácticamente ausente. En términos de actuación, Armando de Razza barre con todo el reparto, los mejores momentos son los del actor italiano quien le aporta un poco de seriedad e intensidad al circo, de ahí todo el resto están perdidos en los canales venecianos.

Pese a todo lo que podamos decir, no podemos omitir que la idea y la crítica que plantea el filme son realmente interesantes, ya que todo se basa en los movimientos que han estado ocurriendo en Venecia sobre el turismo en masas que vive la ciudad Italiana; pero irónicamente, Veneciafrenia en sí misma podría causar más daños, ya que su público objetivo se deja seducir por las impactantes representaciones de los canales iluminados por el sol de la ciudad, sus interiores lujosamente decorados y sus callejones brumosos. 

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