El poder del perro | Review

Jane Campion crea un filme que habla sobre la toxicidad masculina con Benedict Cumberbatch como un vaquero brutal y duro.

El Poder del Perro (2021)
Puntuación: ★★★★
Dirección: Jane Campion
Reparto: Benedict Cumberbatch, Jesse Plemons, Kirsten Dunst, Kodi Smit-McPhee, Thomasin McKenzie y Frances Conroy
Disponible: Netflix

Jane Campion regresa al mundo del cine con El poder del perro, una potente historia del salvaje oeste que tiene una variedad de personajes que juegan un rol determinante rol a la hora de ir tejiendo los nudos de una narrativa envolvente y tajante. Este es el primer largometraje de la directora desde Bright Star (2009); Campion filma con tanta seguridad y estructura muy bien lo que quiere contar que es solo indicativo de lo que nos hemos estado perdiendo. 

Es que desde que inicia la película el ambiente que nos muestra Campion, es un páramo desolador, pesado, incluso se palpa una tensión en la que viven sus protagonistas, donde todos esos elementos se irán hilando a la hora en que las relaciones entre todos ellos se crucen y se desate el caos; uno que se ve venir cuando escuchamos una voz en off al puro inicio de los créditos.

Benedict Cumberbatch y Jesse Plemons interpretan a los hermanos Burbank, Phil y George, ambos desde su forma de ser dirigen un exitoso rancho de ganado en las colinas de Montana, atravesando las tierras baldías, en el año 1925; dicho lugar refleja una naturaleza tóxica, brutal y áspera. Donde en todo momento se respira testosterona debido a que el entorno marca algo muy claro, los hombres fuertes aguantan y los débiles corren el riesgo de ser arrastrados como la tierra. Phil, en particular, se enorgullece de su fuerza, y por eso pasa humillando a su hermano utilizando adjetivos como gordo o débil.

El principal eje de inicia es la historia de la relación de ambos hermanos, una que se va rompiendo poco a poco debido a las decisiones que empieza a tomar George, como cuando este se casa de repente con una viuda que conoció hace muy poco, evento que provoca el enfado del otro hermano. Phil empieza a detestar a la mujer llamada Rose Gordon (Kirsten Dunst, en un trabajo quieto pero que acapara las miradas), ella dirigía el restaurante y una pensión cercanas. 

Pero la principal molestia que siente Phil es por la presencia del delicado hijo de Rose, Peter (Kodi Smit-McPhee, toda una revelación), a quien le gusta hacer flores de papel y su caminado no es el de un hombre vaquero, situación que empieza a provocar una serie de situaciones que se van poniendo más tensas entre ambos hombres, hasta que ocurre un inconveniente y por alguna razón el vaquero rudo empieza a cambiar con el chico.

El poder del perro es una adaptación de la novela de Thomas Savage y este es un drama melancólico sobre la cultura de la masculinidad dentro de la sociedad que dicta cuáles son los comportamientos que debe tener este, por lo que la historia juega con la relación de Phil y Peter, dos seres totalmente diferentes que se ven atrapados en un ambiente que el que dé un paso en falso terminará muerto.

Campion crea un laberinto virtuoso en el segundo acto, enfrentando a Phil, una persona inesperadamente sofisticada para alguien que parece tan poco pulido, contra todos los miembros de la casa, tanto metafórica como físicamente. Phil acosando a Rose cada vez que tiene la oportunidad con miradas o silbidos, llevándola lentamente a la vergüenza, la reclusión y el consumo excesivo de alcohol. 

Campion compone cuidadosamente cada toma con ideas contradictorias en primer plano y fondo. Donde a menudo enfatiza el juego cada vez más incómodo entre Phil, Rose y Peter a través de luces y sombras que se filtran entre las puertas o en las ventanas abiertas. 

Sin dudas uno de los apartados donde más destaca el filme es la fotografía, ese lente de Wgner es la pieza fundamental para amar la película, es que sin dudas la forma en su cámara capta los momentos íntimos de los personajes es brillante, incluso cuando estos están cargados de tensión de una sensualidad arrolladora, pero todo eso se eleva a un nivel de intensidad sugestiva gracias a la partitura de Greenwood que infunde esas melodías con algo que se va cocinando a fuego lento.

Sobra decir que las actuaciones son impresionantes especialmente Benedict Cumberbatch que interpreta a Phil de una forma que logras comprender el camino de tortura que lleva el personaje, uno que es desgarrador y que durante bastante tiempo genera una sensación de intimidación aterradora. 

El poder del perro es una película que se favorece por los momentos pequeños que van detonando sobre los grandes, demostrando que tenemos Campion para rato.

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