Mientras esté vivo | Review

Emmanuelle Bercot regresa al cine con Mientras esté vivo; un drama que intenta indagar en la psicología de la muerte desde el punto de vista de un paciente de cáncer protagonizado por Catherine Deneuve y Benoit Magimel. 

Mientras esté vivo (2021)
Puntuación: ★★★
Dirección: Emmanuelle Bercot
Reparto: Catherine Deneuve, Benoît Magimel, Cécile De France, Gabriel Sara, Oscar Morgan y Melissa George
Disponible: Estreno en cines

Si algo podemos decir de la nueva obra de la cineasta multifacética Emmanuelle Bercot: que es un melodrama médico algo laborioso lleno de ideas y personajes con bastantes capas que la directora no logra sostener debido a que alarga el conflicto cuando su final es bastante predecible desde el minuto uno y por que nunca se enfoca en el punto que quiere contar; en otras palabras, no sabe que quiere contar.

La película sigue el sufrimiento de Benjamín (Benoit Magimel), un hombre que ha sido diagnosticado de cáncer de páncreas y es incurable debido a que está en etapa cuatro. El filme gira en el desarrollo de afrontar la inminente muerte que está literalmente a la vuelta de la esquina en el caso de Benjamín, por lo que él como persona tiene aceptar su muerte y hacer las paces consigo mismo. Todo esto mientras su madre que ha sido una mujer controladora (Catherine Deneuve) se da cuenta de que hay aspectos de su vida que ella no puede micro- manejar

La película se desarrolla en el transcurso de un año y se divide en temporadas, que son marcadas por las estaciones del año. Entre todo el conflicto médico sobre la enfermedad, la cinta busca profundizar en la psicología de la muerte, pero es curiosamente inmóvil, a pesar de aprovechar hasta el último fotograma para retratar el sufrimiento emocional de una persona con cáncer y apelar al sentimiento.

Pero por alguna razón la cinta tiene otro arco argumental que es sobre el drama de las personas que trabajan en hospitales y deben afrontar sus sentimientos cuando tienen que dar noticias como una enfermedad tan mortal como es el cáncer; dicha línea argumental se siente como un relleno de la trama principal, pero en ocasiones es mucho más interesante debido a esa se estanca bastante en el bagaje emocional del personaje central y su lento declive.

Un detalle que quizás es el aspecto más notable de la película es la decisión de contratar a un especialista en cáncer de la vida real, el Dr. Gabriel Sara, en el papel del Dr. Eddé, el médico profundamente humano que actúa como guía espiritual de Benjamín durante el proceso de la muerte. Sara, también se desempeñó como consultor en la película, esencialmente se interpreta a sí mismo y es una presencia empática y sabia en la pantalla. 

Pero las escenas entre Sara y Magimel, y hay muchas, no siempre encajan. Curiosamente, la auténtica dulzura y la interpretación naturalista de Sara sirven para resaltar los elementos amanerados en el enfoque de Magimel a su papel. Benjamin es un actor – “un actor fracasado” – le aclara con amargura a Eugenie (Cécile De France), la enfermera que va más allá del llamado del deber (y posiblemente la ética médica) para brindarle un cuidado especial.

Antes de enfermarse, Benjamin enseña actuación a un grupo de estudiantes, la cual en ocasiones subraya la forma de lo que es actuar y en como las personas que trabajan en hospitales tienen que actuar a la hora de enfrentar a los pacientes y a los familiares. Una cámara de mano alerta y comprometida indica que es bueno en eso, pero que el filme lo utiliza y luego lo deja tirado sin ningún sentido.

Mientras esté vivo, es un filme que se pierde en sus propias ideas e ambiciones, pero que logra sostenerse por las actuaciones de Magimel, De France y sobre todo de Deneuve quien carga los mejores momentos a la hora de retratar a una madre que se le escapa lo que más ama de las manos sin poder luchar.

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