Todo en todas partes al mismo tiempo | Review

Alucinante obra maestra, donde el caos y la bonda chocan en el multiverso. Michelle Yeoh directamente al Oscar por mejor actriz.

Todo en todas partes al mismo tiempo (2022)
Puntuación: ★★★★★
Dirección: Dan Kwan, Daniel Scheinert
Reparto: Michelle Yeoh, Jamie Lee Curtis, Jonathan Ke Quan, James Hong, Anthony Molinari, Audrey Wasilewski, Stephanie Hs y Harry Shum Jr.
Disponible: Estreno en cines

Todo en todas partes al mismo tiempo es la película más indescifrable del año, no podemos decir en género se puede calificar, es de esas cintas que cuando sales de la sala cine tienes que comentar para poder lograr entender todo lo que has visto en pantalla, por un lado tiene una sobriedad de una obra de ciencia ficción sorprendente, pero también cruza las líneas de la comedia y la acción del cine wuxia, todo mezclado perfectamente por los directores chiflados detrás de Swiss Army Man, un filme tan inclasificable como este.

Aquí vemos esa locura a un nivel todavía mayor, que incluso vemos como un personaje después de colocarse un montón de lápiz labial rosa, mágicamente se convierte en un maestro de artes marciales, para luego darle una paliza a muchos guardias de seguridad que cuidan una oficina monótona del IRS. 

En el audaz espectáculo nihilista sobre el multiverso de Dan Kwan y Daniel Scheinert , los codirectores conocidos como los Daniels nos llevan a un viaje cargado de adrenalina que al mismo tiempo nos llenan de referencias pasando por The MatrixCrouching Tiger Hidden Dragon2001: A Space Odyssey y las obras maestras de Wong Kar-wai especial toda una recreación de la mítica In the Mood for Love, que literalmente los Daniels plasman todo un universo solo para esa obra; todo esto es controlado y retratado por la legendaria Michelle Yeoh, quien logra el papel más exigente y posiblemente más satisfactorio hasta el momento de su carrera.  

Evelyn Wang (Yeoh), una inmigrante china cansada de su vida rutinaria como cualquier otra persona que trabaje y luche por su familia; en otras palabras, una mujer común. Arriesgándose a que su padre (James Hong) la repudiara, llegó con su esposo Waymond (Ke Huy Quan) a Estados Unidos con la esperanza de tener una lavandería exitosa. Décadas más tarde, ahora muy endeudada, desprecia la vida limitada que le ha dado su marido tonto y está atrapada cuidando a su padre, y su hija está distante, está línea que es la relación madre-hija será crucial para lo que viene cuando conocemos a los personajes, ya que está relación que parece quebrada puede provocar un caos en el universo, incluso una guerra multidimensional. Toda una metáfora cuando pensamos en nuestros problemas familiares y el caos que nos hacemos en un vaso de agua.

Todo el desarrollo complejo que reviste el filme funciona debido a la cuidada mirada y control de sus directores, quienes trabajan el arco narrativo en las emociones de los personajes antes de abrazar el absurdo enloquecido. El primer acto sugiere inteligentemente las innumerables formas en que Evelyn se está descifrando, enumerando claramente sus puntos ciegos, como no querer aceptar a su hija por ser lesbiana, o no comprender a su marido, o simplemente solo ver lo malo de las cosas.

La locura inicia en el sombrío laberinto de cubículos que amuebla el IRS, Waymond, Evelyn y su padre abordan un ascensor en el que la personalidad dócil de Waymond de repente se vuelve asertiva. Él se pone dos auriculares en los oídos de Evelyn y le cuenta sobre el gran mal que acecha en el multiverso. Antes de que Evelyn pueda hacer algo con la información, se encuentra con la exigente y sensata Deirdre Beaubeirdra (Jamie Lee Curtis) para una auditoría de la lavandería. Mientras Evelyn se sienta, escuchando a Deirdre parlotear una y otra vez sobre las discrepancias financieras del negocio, su mente se precipita hacia la advertencia del ascensor. 

La agilidad de la edición, que cambia su conciencia del cubículo de Deirdre al armario de un conserje al azar, provoca risas y cuestiona aún más las deficiencias personales que Evelyn asocia consigo misma. Los pensamientos de ella van aumentando para llevarnos al interior de sus pensamientos y lograr encontrar sus conclusiones.

Los Daniels basan gran parte del primer acto, titulado “Todo” en torno a Evelyn haciendo realidad su imaginación más salvaje. Donde vemos que hay innumerables Evelyns a través de las dimensiones, cada una con diferentes ocupaciones y habilidades, creadas por decisiones ligeramente diferentes tomadas durante sus respectivas vidas. Y la Evelyn que conocemos al inicio puede aprovechar esas habilidades si realiza un acto extravagante: como resoplar una mosca, tragarse una botella de refresco de naranja de dos litros, etc. También puede ver las respectivas vidas que llevan: en una, Evelyn es una famosa actriz de películas de kung-fu. En otro, es una chef. En uno tiene dedos largos y flexibles como salchichas; cada dimensión es exagerada, fascinante y brillante. Cada lugar a donde viajamos funciona correctamente para la trama principal, ya que nos ayuda a comprender más al personaje de Evelyn y lo podría haber sido más.

Como dijimos al inicio, uno de los gustos que tiene el filme es ver como se dejan influenciar por otras películas, pero no lo hace por generar nostalgia o una simple emoción, los Daniels las usan para elevar el argumento y darle más chispa al filme, y así que una persona que sepa bastante de cine podrá ver esas largas referencias con las que juega la película; entre los nombres que se notan que influenciaron al filme destacan dos, por un lado el cine de Wachowski, ya que no solo hacen referencias a Matrix como la escena de los escombros en las gradas donde crean un carnaval de luces abrumadoras, montajes rápidos y hábiles planos pleno que golpean los sentidos.  También se nota que amaron Cloud Atlas en dicha cinta cada actor interpreta múltiples facetas de sí mismo y están pasando un momento de sus vidas, aquí lo vemos utilizado para hablar de diferentes vidas.

Wong Kar-wai debe estás más que contento viendo como los Daniels aman su cine, a tal punto que varias escenas son reflejos correctos de su cine, especialmente de ” In the Mood for Love ” y ” Chungking Express“, incluso los mejores momentos de la película son los que plasman esas dos obras maestras del cine moderno.

Yeoh, finalmente se le ha dado un papel jugoso acorde con su inmenso talento, quien mantiene unido todo y en todas partes. ¿Quién más podría interpretar a una estrella de alto voltaje, una piñata tonta o una cantante de ópera clásica con tanto gusto? ¿Quién más podría recrear la escena más famosa de In the Mood for Love sin sentirse copia? Yeoh agrega una destreza emocional que otras películas no pueden replicar o alcanzar.          

“Everything Everywhere All At Once” es exagerada y grandiosa, a veces demasiado orgullosa de su ridiculez, pero su escala épica y su narración ampulosa denota que es una cinta que no tiene miedo a sus resultados impresionantes; esto se refleja en la audacia inteligente que rebosa en cada cuadro, con un montaje que parece casi imposible y un guion digno de premios.

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