Las ilusiones perdidas | Review

Benjamin Voisin y Cécile de France protagonizan la nueva versión de la novela de Balzac, entregando dos actuaciones poderosas y llenas de fuerza. En un filme que incluye a Xavier Dolan.

Las ilusiones perdidas (2021)
Puntuación: ★★★★
Dirección: Xavier Giannoli
Reparto: Benjamin Voisin, Cécile De France, Vincent Lacoste, Xavier Dolan, Salomé Dewaels, Jeanne Balibar y Gérard Depardieu
Disponible: VOD Google Play

Adaptar la novela de Balzac nunca es una tarea fácil y mucho menos llevarla a esta época, por lo cual la principal tarea de Giannoli era darle fuerza y un mensaje que se sintiera presente dentro de la sociedad que estamos viviendo, y desde ese aspecto la película de Xavier Giannoli cumple, y este le aporta su fuerza natural y estilo a este espectacular progreso del libertino, un drama de época sobre un joven poeta que llega a la gran ciudad con un idealismo provinciano y una sensibilidad inexperta, solo para reemplazarlos con ambición, lujuria, corrupción y (lo peor de todo) periodismo. 

Como sabemos la historia narra las aventuras de Lucien Chardon, interpretado con descaro, fascinación y encanto por Benjamin Voisin. Lucien es un humilde asistente de imprenta y poeta de un pueblo pequeño, este se hace llamar «du Rubempré» en honor a su madre; su hermoso rostro y sus ardientes versos capturan el corazón de la aristócrata local, Louise de Bargeton (Cécile de France), con quien Benjamin pronto tiene una aventura. Una feroz confrontación con el marido de Louise coloca al joven Lucien en una situación que lo obliga hacer ruptura con su musa y dirigirse a París donde, con la ayuda de Louise, está bastante seguro de que su talento poético lo convertirá en el brindis de la ciudad. Pero sus modales torpes y su ropa absurdamente mal juzgada avergüenzan a Louise frente a sus grandes amigos, incluida la astuta marquesa d’Espard (Jeanne Balibar) y un autor de moda que se convertirá en el «enemigo» de Lucien: Nathan d’Anastazio, interpretado por el siempre fascinante y talentoso Xavier Dolan.

Lucien se ve reducido a casi la miseria, para ganar un centavo, comienza a escribir artículos para la nueva ola de prensa liberal difamatoria que surge en la nueva sociedad de París; que está controlada por el bromista Lousteau (Vincent Lacoste) y del saturnino propietario Finot (Louis-Do de Lencquesaing), quienes venden abiertamente artículos y reseñas buenas y malas a cambio de dinero. Lucien pronto se convierte en una gran celebridad en este desagradable nuevo negocio, induce al editor Dauriat (Gérard Depardieu), soñoliento y cínico, a tomar sus poemas y se enamora de la actriz Coralie (Salomé Dewaels), comprando buenas críticas y animando a la multitud, es obvio que todo esto no puede terminar bien, y es ahí donde la pluma Xavier Giannoli y Jacques Fieschi tomen partido y lleven la historia a nuevos caminos y cuestionen la historia y a su personaje, y al espectador lo tomen para cuestionar la prensa moderna.

La sociedad actual se ve cuestionada sobre las ideas de libertad de prensa, si todo lo que sale en los medios es legal o alguien paga por una noticia, o por las muchas conocidas «Noticias falsas» tema que se toca bastante en las campañas electorales de muchos países, y es en un filme como Las Iusiones perdidas, busca cuestionar, indagar y generar conversación.

El filme planta cara haciendo un desprecio genial por todo lo que no está a la venta, creando un cinismo simplista a la historia, pero el ímpetu de la película es estimulante, todo construido con un humor sarcástico y al mismo tiempo dramático, habla también sobre el deseo y la ambición social, marcando muy fuerte este detalle desde la mirada de los personajes que trabajan como el de las clases privilegiadas.

Esto especialmente en el personaje de Lucien, quien se deshace de sus ideales poéticos y personales en favor del dinero y el estatus; y luego, dolorosamente, se deshace de las ilusiones que le iba a hacer algún bien. Admira una línea en la nueva novela de su rival Nathan: «Ahora dejo de esperar y empiezo a vivir», que será el epitafio de esta historia. ¿Y cuándo llega este momento? ¿Cuándo la esperanza se convierte en vida? Tal vez nunca, o tal vez al comienzo de nuestras vidas.

EL filme al solo buscar profundizar en Lucien deja mucho de lado las subtramas que plantea, o incluso varios personajes secundarios quedan muy poco desarrollados haciendo que cuando tienen impacto en la trama principal no tengan el peso que merecen como es el caso de la marquesa d’Espard o el del personaje de Dolan, uno que bastante interesante pero el filme nunca le saca partido y tampoco le dan una escena que destaque, pese a ser el personaje que narra la historia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.