Review | La última carta de amor

«La última carta de amor» romance para olvidar en Netflix

La última carta de amor (2021)
Puntuación:★★½
Dirección: Augustine Frizzell
Reparto: Felicity Jones, Shailene Woodley, Callum Turner, Joe Alwyn y Nabhaan Rizwan.
Disponible: @netflixlat

El cine nos ha dado grandes historias románticas que traspasan la memoria, pero la última cinta de este estilo no es una de esas y quedará enterrada en el infinito catálogo de Netflix.

El único crédito que sobresale aquí es para la dirección de arte y el diseño de vestuario, principalmente en la historia de 1960. La película nos regala impresionantes vistas frente al mar, hombres que llevan elegantes trajes y las mujeres tienen sus mejores looks todos los días de la semana, esto incluyendo sombreros elegantes. El elenco es agradable, pero es solo agradable para los ojos.

El principal problema del filme es que no logra armar correctamente el rompecabezas que hace, y juega a ocultar entre las líneas de tiempo la interacción de los personajes que no necesariamente se obtiene.

The Last Letter from Your Lover cuenta la historia de Jennifer Stirling (Shailene Woodley), una «humilde» ama de casa de los años 60 que vive una vida de lujo y está casada con Laurence, un empresario (Joe Alwyn). Su vida se convierte en el tema de una historia, casi 50 años después, cuando una reportera del London Chronicle, Ellie (Felicity Jones), descubre varias de sus cartas.

El problema es que dichas cartas no le fueron escritas a su esposo, Laurence, sino que dicha correspondencia fue con otro hombre llamado Anthony O’Hare (Callum Turne), un periodista financiero asignado para escribir sobre el esposo de la Sra. Stirling. Jennifer está cansada de la ausencia de su esposo de su vida y también de la forma en que él descarta sus pensamientos y sentimientos, lo que lleva a que Anthony se conecte con ella a un nivel intelectual tratandola como a una igual, no una subordinada.

No puedo saber si lo que vemos aquí está bien adaptado, pero quiero imaginar que el libro profundiza varios puntos que deja el filme, ya que nunca van más allá de la percepción superficial. Por ejemplo, los dos amantes de Stirling son de una sola nota y carecen de calidad tridimensional. El guion nunca se acerca a un significado más profundo de la opresión de la mujer en la década de 1960.

Ni hablar del personaje de O’Hare, su profundidad es nula o ridícula, la cinta le perdona todos sus errores por ser hombre o porque necesita que tengamos al príncipe azul para el personaje de Jennifer.

Realmente lo mejor de la película es Jones, ella está literalmente en otra película, maneja un encantó que se roba la cinta, al igual que la historia del 60, su línea de tiempo también desarrolla un romance con un archivero (interpretado por Nabhaan Rizwan), ambos tienen una química natural, casi incómoda, que es entrañable, y la historia es más sincera de lo esperado.

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