Review | Les parfums

El olor a la soledad

Perfumes (2020)
Puntuación:★★★
Dirección: Grégory Magne
Reparto: Emmanuelle Devos, Grégory Montel, Gustave Kervern, Zelie Rixhon y Sergi López.
Disponible: Festival de cine Europeo 2021 @cine.magaly

Hay películas que no buscan ir más allá de lo que ofrecen y ese es el caso de la cinta francesa llamada “Perfumes”, una comedia que nunca llega a los límites del género, pero tampoco roza el drama, quedando todo muy en la superficie.

Aquí el actor Grégory Montel, interpreta básicamente a un chofer sonriente y muy humano llamado Guillaume, hombre divorciado de mediana edad que se está esforzando por ganar suficiente dinero para alquilar un apartamento mejor para estar cerca de su hija adolescente, y que ella se pueda quedar a pasar la noche. Guillaume no puede permitirse perder su trabajo, que depende de un hilo por haberse ganado varios puntos en su licencia por exceso de velocidad. Eso lo lleva a soportar la altanería de su última clienta, la «nariz» profesional o la diseñadora de fragancias Mademoiselle Anne Walberg (brillante Emmanuelle Devos), una mujer desafiante, dado que espera que él no solo conduzca y lleve su equipaje, sino que también le ayude a cambiar las sábanas en los hoteles, ya que no puede soportar el olor del detergente «limpio» que han usado, o tomar notas para ella mientras analiza el olor de una cueva y así más cosas.

A partir de dicha presentación de los personajes, sus modos de ser, la película se ira haciendo previsiblemente y lo que vemos es como se desarrolla la amistad y una admiración mutua entre ambos, cosa que cabría esperar al final, aunque la cinta tiene varias sorpresas refrescantes que incluyen una escritura finamente observada que limita las relaciones entre el dúo principal y los personajes secundarios, como la agente avariciosa.

Lo más interesante de la película es la forma en que hace una visión bien crítica del negocio de los olores, una industria multimillonaria que abarca no solo el diseño de perfumes de alta gama para las casas de moda, sino también los esfuerzos para disfrazar el hedor de las emisiones de las fábricas o los aromas de los supermercados para que la gente compre más cosas. Esa atención  que hace el filme agrega una grata capa de complejidad a una comedia que podría haber quedado en el montón, lastima que nunca busca ir más allá de sus intenciones.

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