Turning Red | Review

Lo nuevo de Pixar es una cinta que habla sobre los horrores de la pubertad y los transforma en un «panda rojo gigante». Una cinta que funciona pero que no llega a la altura de los grandes éxitos del estudio.  

Turning Red (2022)
Puntuación: ★★★½
Dirección: Domee Shi
Reparto:  Rosalie Chiang, Sandra Oh, Ava Morse, Hyein Park, Maitreyi Ramakrishnan, Orion Lee, Wai Ching-Ho y Tristan Allerick Chen
Disponible: Disney Plus

Como todo ser humano llega un punto en nuestras vidas cuando tenemos que pasar por la etapa de la pubertad, un momento desafiante para la vida misma, pero pocos la tienen tan difícil como la heroína de Turning Red, una encantadora adolescente que se supera y aprende lo que sucede cuando sus emociones comienzan a consumirla. Este tema no es nada nuevo dentro la factoría de Pixar, y ese es su principal detalle.

La última película de Pixar utiliza la premisa de una niña chino-canadiense que se transforma en un panda rojo cuando pierde el control, toda una metáfora de la feminidad y de la pubertad, especialmente cuando se enfoca en la idea de la aceptación de uno mismo, pero al mismo tiempo se utiliza para referirse a la forma en que los jóvenes, especialmente las niñas viven con las presiones estrictas de la sociedad. 

Modesta y divertida, aunque ocasionalmente un poco demasiado cargada de trama, Turning Red construye un relato conmovedor que habla de la eterna tensión entre las madres exigentes y las hijas que buscan su aprobación.  

Aquí seguimos el mundo de Mei, una niña que vive en Toronto en 2002 con su amoroso padre Jin y su dominante madre Ming, quien le ha inculcado una vena perfeccionista a su hija, ella es una estudiante ejemplar con un grupo cercano de amigas. Como toda niña de 13 años está comenzando a interesarse en los niños, en particular, pasa soñando con los miembros del grupo de pop adolescente del momento. El mundo de Mei entra en un caos cuando su madre descubre que está enamorada de un chico y en un momento impensable esta termina avergonzándola en público y por una extraña razón se produce un cambio de metamorfosis en la niña: Mei se mortifica tanto que se convierte en un panda rojo gigante y rápidamente se da cuenta que cuando pierde el control de sus emociones se transforma.

Y es así como Mei debe aprender a mantener la calma, incluso cuando se acerca la fecha del tan esperado concierto de 4*Town en Toronto.  

La cinta está dirigida por Domee Shi, quien escribió y dirigió el famoso cortometraje animado ganador del Oscar Bao (una joya), aquí ella vez más incorpora elementos mágicos para contar las relaciones familiares. Turning Red es obviamente una metáfora sobre la incomodidad que enfrentan las niñas al convertirse en mujeres (hay una franqueza refrescante en las bromas de la película sobre las toallas sanitarias) cuyo concepto termina siendo notablemente y crea una conversación oportuna y muy necesaria.

Desde el punto argumental del filme, Mei manifiesta sus inseguridades al no sentirse lo suficientemente buena hacia los ojos de su madre, y al mismo tiempo se da cuenta de que su metamorfosis es parte de una vieja maldición que afecta a todas las mujeres de su familia, y que todas las mujeres de su familia tienen su propia relación complicada con la maldición. Mei trata de no dejar que sus sentimientos la abrumen, pero lo que Turning Red sugiere es que lo que realmente está haciendo es adherirse conscientemente a esas actitudes.

El motor narrativo de Turning Red proviene de los intentos de Mei y sus amigas para recaudar suficiente dinero para ir al concierto de 4*Town, claramente toda una referencia a los movimientos de la cultura pop de esa época, además, cuyo escenario ayuda a conversar sobre la tecnología y sobre las formas de ver las relaciones humanas en su momento.

La trama en general no es complicada pero la propia cinta busca complicarse cuando no lo amerita. Su enfoque ruidoso y frenético puede volverse un poco agotador, y el escenario del acto final se siente un poco fuera de lugar pese ser deslumbrante y no concuerde con la escala que venía trabajando el filme.

Por otro lado, la animación no es tan espectacular como en otras películas de Pixar, pero logra tener su propia personalidad, y sin duda vale la pena verla cuando llegue a Disney Plus. Otro punto que hay que mencionar son las canciones compuestas por Billie Eilish y Finneas, que más de uno va a estar escuchando seguidamente.

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