Cry Macho | Review

Clint Eastwood crea un western que habla sobre el valor masculino haciendo eco al reflejo de su persona a lo largo de los años

Cry Macho (2021)
Puntuación:★★★ ½
Dirección: Clint Eastwood
Reparto: Clint Eastwood, Eduardo Minett, Natalia Traven, Dwight Yoakam, Fernanda Urrejola y Sebestien Soliz
Disponible: Estreno en Cines

El nombre de Clint Eastwood dice mucho en la industria del cine, lo cual es digno de estudiar en una clase de historia cinematográfica. Así que con esa idea uno llega a sentarse en una butaca y disfrutar del placer de ver a esta leyenda una vez más en pantalla. Iniciamos esto porque hay que decir que el veterano actor y director ya cumplió 92 años, y ese detalle no se puede pasar por alto cuando vemos Cry Macho.

Eastwood sigue muy firme en su forma de rodar y hacer películas, por lo cual esta nueva entrega vuelve a sentirse ese aire de la vieja escuela en la forma de crear imágenes y contar historias; otro detalle que hay que mencionar es que la cinta lejos de tener un ritmo acelerado está viaja más por ser contemplativa, con una acción leve y con un aire triste.

Desde que inicia, notamos que la mirada de Eastwood revela ese ocaso que carga la estrella, los planos que vamos viendo son atardeceres y llanuras desérticas de gran belleza, pero cargan un componente solitario casi melancólico, mismas que se integran en lo que vamos conociendo en la vida de la ex vieja estrella de rodeo, viudo y sin nada por lo que vivir llamado Mike Milo.

La historia inicia en 1979, donde conocemos a Mike Milo llegando a un rancho de caballos de Dwight Yoakam, quien interpreta a un tipo vividor llamado Howard Polk, este confronta a Milo diciendo que ha llegado muy tarde al trabajo y que es mejor buscar nueva sangre y lo despide. Entre toda la discusión conocemos un poco del pasado de la ex estrella de rodeo, uno que nos cuentan que tuvo un inevitable «accidente» que puso fin a su carrera, y así sucesivamente.

La historia pasa de tiempo a un año después de los eventos mostrado al inicio donde Howard busca a Mike para que le ayude con un favor, y ese es ir a buscar y literalmente secuestrar a su hijo que vive en México (pero estamos en una película de Eastwood, por lo cual el detalle «secuestrar» queda en un pensamiento) con su madre, una mujer fiestera llamada Lara que abusa del adolescente. Milo acepta hacer el trabajo debido a que le debe varios favores a Polk.

Lo que sigue son hechos dinámicos que pasan muy suavemente y a favor del guion, pero también a favor del estilo que tiene ahora el actor, como llegar muy fácil a México, entrar a la mansión de Lara, que los guardaespaldas sean torpes, convencer a Rafa en solo una plática, incluso encontrar al niño con solo por unas palabras que le menciono Lara, pero incluso si uno se pusiera muy quisquilloso hay hechos que no calzan también en pantalla como que según la historia Mike está entre los setenta, pero la forma de caminar y ejecutar varias acciones no combinan con las del actor, pero ese detalle lo vamos a pasar por alto; porque ver en pantalla a Eastwood es la ganancia.

Luego de todo eso, la cosa continua en un viaje por carretera entre el vaquero, el joven y un gallo de pelea que tiene Rafa, llamado Macho. A medida que vamos en ese viaje de regreso los dos hombres se van conociendo donde Mike le expresa a Rafa su escepticismo sobre la sobrevaloración de la dureza, de eso ser llamado «macho» en sí, como se llamaba popularmente al norte y al sur de la frontera en el período en el que se desarrolla la película. Todo esto es agradable y un poco predecible, incluso cuando llegan a un pueblito donde conocen a una mujer viuda llamada Marta, quien ve en Mike un romance de otoño.

Lo mejor del filme no es ese viaje de Rafa, Macho y Mike, sino cuando la historia se pone de lleno en la vida de Marta, en cómo va conociendo a Milo, incluso los mejores diálogos y momentos del filme están ahí, en esas conversaciones que ocupan un traductor para ir enamorándose y uno como espectador logra conectar en esos instantes.

Cry Macho es una obra que reflexiona sobre la vida de un hombre que aparentemente fue un «Macho», uno de rodeo pero que con el paso del tiempo logra ver eso como algo sin valor, y esa metáfora recae el Gallo Macho; pero al mismo tiempo la cinta carga con una nostalgia al pasado, a uno que cala con la impronta que ha transmitido Eastwood a lo largo de su carrera,

Ese detalle se nota en la fotografía que hace eco a ese viejo oeste perdido en los largos desiertos que mira Mike, a esa banda sonora que uno logra recordar grandes clásicos de spaghetti western.

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